lunes, 18 de junio de 2012

Tablero de picas

Foto tomada de Google

La vi derramando lágrimas como cera de cirio en un sepelio.
Con el rostro cediendo terreno a la humedad salada y a la acuosidad nasal.
Con el marco de la puerta contra su espalda, dejando que el tiempo acabase por pasar.

Cuando el llanto acabó por liberarla de ese espeso dolor gris, la brújula de su cintura confirmó que la sombra se ancoró en el norte geográfico con precisión milimétrica.

El parsimonioso movimiento previo de su vida había logrado que la maquinaria de todos los relojes se confabularan sobre la posición que debía ocupar y defender en el suelo cubierto de baldosas arlequinadas.

8 comentarios:

  1. Texto muy bien cosido. Muy bien escrito. El arranque me ha parecido espectacular. Un abrazo.

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  2. Qué gran final! como un jaque en la partida de ajedrez, con permiso del séptimo sello.
    Un abrazo albada.

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  3. Original relato, y enriquecido texto. Como tú sabes hacer...
    Besos

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  4. Creí por un momento que los comentarios me ayudarían a entender el final, o tal vez todo. Esto de trabajar 10 horitas en la fábrica me debe estar afectando :)
    Porfis....Una explicación.
    Besote y perdón por mi torpeza

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    Respuestas
    1. No Luis. Es evidente que hay textos que se escriben solos. Y la verdad de este puedo explicar poca cosa.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.