miércoles, 1 de noviembre de 2017

Encapuchado nocturno

Imagen de Aguirrefoto


Querida Elena

Me explicas en tu carta, que, con los años, te has vuelto un poco maniática; que al levantarte,  apoyas primero el pie derecho, y que siempre duermes en el lado bueno de la cama, el izquierdo. Al leerlo me ha parecido una cuestión de lógica más que de “manía”. El lado bueno de una cama doble, imagino que es un ocupar el espacio al que uno se acostumbra durmiendo acompañada, así que no le he dado importancia, por supuesto.

Cuando, por tu traslado a Sevilla, te vi por última vez, me seguiste pareciendo la mujer fuerte, equilibrada y madura de siempre. No entiendo cómo dices en tu carta, tan tranquila, que hace unos meses sorprendiste a un hombre bajo tu cama, quien dormitaba tranquilo, y que se lo permitiste. “Además, bajo el lado bueno de la cama”, dices enojada en tu misiva. Que le viste tan tranquilo que no te atreviste a decir nada. No te entiendo, la verdad.

Me explicas que aquella primera vez descansaste tan bien que hasta media mañana no recordaste el incidente, y eso ya me preocupa  un poco, pero cuando afirmas que eso ocurre cada noche; que siempre, cuando miras bajo la cama, está el señor de la capucha, como tú le llamas, dormitando, pero que de día nunca le ves, y que jamás habéis cruzado una palabra, he estado a punto de llamar a la policía.

Me refieres que tu vida es normal, como siempre, y que has aceptado la situación porque hace una semana decidiste cambiar de lado de la cama, y yo ya no sé qué pensar, porque desde hace un par de días, la sombra de un encapuchado hace el amago de pararse en la puerta de mi habitación.

Retomando una idea, en forma de misiva

20 comentarios:

  1. Su vida es normal, como siempre, con un hombre durmiendo todas las noches debajo de su cama... y además parece que es contagioso. Espero que debajo de la mía se ponga una sirena, si se puede elegir.
    Un abrazo.

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    1. Que sea como el virus de la gripe. Porque si es un alma errante en busca de descanso, nadie se escapa.

      Un abrazo

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  2. Voy a mirar debajo de la cama ahora mismo.
    Glups...

    Besos.

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  3. Llevo toda la noche debajo de la cama y no viene nadie.
    Un beso.

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    1. Jaja. Sigue esperando. Si estás bajo el lado bueno, capaz que Elena, o yo, nos reiremos a dormir

      Un beso

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    2. El muy...estaba encima!
      Un beso.

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    3. De noche quizás dormía debajo. O no.

      Un beso

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  4. Yo veo algo así, y creo que me cambio de casa jajaja

    Muy bueno, amiga… Mantiene en vilo…

    Bsoss, y muy feliz tarde 😘

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    1. Es que a veces pasan cosas extrañas que sentimos, sean o no reales.

      Me alegro de que te gustase. Un beso. Feliz noche

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  5. Algo desayuna Elena que le dura el efecto hasta la noche, y parece contagioso, yo he visto una capucha por la mirilla. Abrazos

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    1. Habrá que buscar si ella tú y yo desayunamos lo mismo. O tal vez qué infusión nos hacemos antes de irnos a dormir. :-)

      Un abrazo

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  6. Yo creo que todos, con el paso de los años, nos vamos volviendo algo maniáticos, cada uno con sus manías.

    Besos y feliz noche.

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    1. Nos volvemos más prudentes, seguramente porque nos sabemos vulnerables. Los miedos, reales o no los controlamos con más paciencia.

      Un beso y feliz Noviembre

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  7. Si alguna vez le tuve miedo a que alguien pudiese estar bajo mi cama, ya lo superé. Sin embargo a veces pienso que ¿qué pasaría si cuando voy bajando por las escaleras de mi casa, en el espacio que hay entre cada escalón, apareciera una mano y me tomara el pie?

    Saludos salados.

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    1. Esos peldaños con huecos a mí me generan un temor similar. Lo que intuimos ante la duda de qué puede haber, es la constatación de lo mal que gestionamos la incertidumbre.

      Un abrazo del otro lado del mar.

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  8. Supongamos que el extraño aguarda todas las noches para que le hagas la señal de subirse en la cama y de hacerse a tu lado, pero tu extraña actitud lo desconcierta tanto que se resigna a seguir debajo de la cama.

    El problema no es él, eres tú por tímida.

    Ja, ja, ja

    Abrazos van.

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    1. Jaja, pues visto así tanto Elena como yo no hemos entendido nada.

      Me gustó tu lectura. Un abrazo

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  9. Sera por eso que yo no puedo dormir por no mirar debajo la cama.

    Besos

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    1. Depende, igual si miras y yacen bajo tu cama libros o rosas te relajan y quedas rendida en brazos de Morfeo.

      Pero mejor no mirar. Por si los encapuchados buscan nuevas amigas en tu barrio. Un beso

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.