martes, 14 de noviembre de 2017

Nostalgia de azar

Imagen de aguirrefotobcn

Te vi la otra tarde, y por no poder controlar mis latidos, tomé la bocacalle que se abría a mi paso.

Reviví, por un instante, el beso que nos dimos en el portal de tu casa, y el trémulo aroma de mis nervios a flor de piel. Volvió a mí el olor de tu colonia y el tacto de tus manos sobre mi cuerpo deshojado, tus dedos sedientos  bajo la blusa azul que desabrochamos entre los dos, rompiendo un botón. Recordé tu torpeza con el broche de mi sujetador, y la impericia de mi mano con tu bragueta de jean, y la música de jazz que salía de un bar y alfombraba la calle, y esa dejadez del tiempo decorando el dormitorio de tu piso de Sants. Regresé a esas noches imborrables de luna y besos, de jazz y versos, de abrazos cómplices naufragando en el mar de un presente intransitable.

Por eso tomé la bocacalle, sin dar opción a que el azar, como entonces, nos dejara ver qué tanto de mentiras y verdades nos llevaron a romper el espejismo de amor que fabricamos, en ese otoño de matrimonios fracasados.

Ibas solo y parecías pensar en voz alta, como antaño. Tan abstraído, que bien segura estoy que no me viste. Cuando luego tropecé contigo, al salir del Viena, donde me refugiara de mis nostalgias, hemos dicho "perdón" a la vez. Por una fracción de tiempo, imposible de medir, creo que me miraste, y que me reconociste. Seguramente algún torbellino de ayeres en mis brazos recorrió tu espalda atribulada. Seguí caminando  sin volver la vista. No me giré, así que sólo puedo afirmar que sentí tus ojos en mi espalda, como en las noches de Abril. Aquellas en las que afirmabas que nada iluminaba la oscuridad como mi piel desnuda bajo la luz de la luna.


Aunque pudiera ser que, ni antes ni después me conocieras, y todo haya sido una ilusión, de ese imposible azar que nos unió. Tal vez.

10 comentarios:

  1. Hay besos que quedan marcados en la piel del alma, hay besos que atraviesan los sentidos, hay besos que dejan un sabor interno más allá del recuerdo, aunque todo sea ilusión, ¿qué importa? si ese beso quedó para siempre.

    Echaba de menos tus entradas, un placer leerte, mi querida Albada.

    Besos enormes y feliz tarde-noche.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay encuentros que remueven los cimientos, así que es posible que queden fijados en la memoria más allá de la realidad que los creó.

      Un beso grande y gracias por tu lectura

      Eliminar
  2. Un encuentro de un triste azar.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los naufragios matrimoniales seguramente son las peores épocas para, por azar o no, tener encuentros pasionales.

      Un beso

      Eliminar
  3. Aunque fuera una ilusión no está nada mal sentir todo eso, verdad?

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ficción, ilusión o realidad, a veces da igual, cuando la dicha queda tatuada en el corazón.

      Un beso

      Eliminar
  4. Hay ilusiones que mantienen los sentimientos y las sensaciones vívidas, que son más que un capitulo real, que son recuerdos que nunca fueron. Me tientas y te creo, hasta que tu final logra despertarme. Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay recuerdos que, con el tiempo, se modifican. Se banalizan y casi olvida. O se glorifican y exaltan. Todo es posible. Pero para esa mujer el hecho fue real, y la nostalgia la visitó.

      Un abrazo

      Eliminar
  5. Ya que no se va a salir de dudas, lo más práctico es quedarse aquella opción de todas que más nos apetece.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal vez el tipo simplemente se parecía a uno que amó. No lo sabremos nunca, como dices

      Un abrazo

      Eliminar

Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.