Ha llegado a mis manos hace unos días. Son cuentos breves que, como el título ya indica, recogen historias de la calle, de cualquier calle, de un pueblo grande o una ciudad pequeña. Tiene dos diamantes, entre perlas como puños. De lectura fácil, con algunos vocablos más colombianos que universales, pero muy comprensibles, es un regalo perfecto para la vista, para el corazón lector y para amantes de un género grande, a pesar de la extensión.
Por los cuentos titulados Mirar y no tocar y Una vez, nada más, ya vale la pena de gozar de la alegría de leer a este autor, amigo del otro lado del mar. Joyas oníricas, de detalles exquisitos, sensaciones escritas con precisión de cirujano y un amor hacia la palabra que nos deja la miel en los labios de estar queriendo más y más.
Un gusto de fin de semana, Entre el delta del Ebro y este libro, la vida sigue brillando, y con ganas.
Para conseguirlo, en Amazon, sea en formato papel o para Kindle. Su blog, Vení, te cuento. Gracias Guillermo por este ramillete de verdaderos cuentos en flor.

