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lunes, 13 de abril de 2015

Fin de Semana Santa


Las carteras y mochilas con los deberes esperando nuevamente, despertar en el piso de la ciudad, con  el Nesquick tibio en las mesas, dando su adiós a la mini-vacaciones de Semana Santa. Porque las vacaciones escolares, quedaron atrás.

Con esos horarios reconquistados. Con ese  trajinar de nuevo por las calles llenitas de niños con cara de sueño y de ilusión. Con esas mochilas que ya no lucen nuevas, sino ajadas, por el recorrido de los meses del curso escolar. Con los sonidos a vida tras las ventanas.

Los patios de luces rezuman de los conocidos sonidos de los chavales, con esos apremios a que apremien, entre tejemanejes de cucharas removiendo los desayunos. 

Luego se oyen, desde los recibidores, las puertas cerrándose, y los pasos por la escalera entre sonidos de risas y alborozo infantil.

De la calle llegan los sonidos de las rueditas de las mochilas por las aceras. De las madres que intentan frenar el ímpetu de los más lanzados, y los sonidos de las madres que luchan por acelerar a los remolones. Y ya, sobre las nueve de la torre en el campanario, el día nos regala el silencio que marca el nuevo cambio de los ritmos en la ciudad. Hasta el mediodía, los tiempos seguirán otros sonidos, y otros ritmos. Dando un respiro a quienes habitamos en pisos en zonas de colegios.

Muchas mujeres respiran. Luego toman un café con leche, con otras madres que han llegado a la meta de ver entrar a los críos en el colegio, y que respiraron aliviadas, como las demás. Todas ellas, acomodando los traseros, comentando cosas banales. Para ese mundo no son tan banales, y casi siempre llenas de cuadernos,  deberes, notas o evaluaciones, y hasta "colonias" en puertas, con sus pesadillas organizativas.

Las oigo, en ocasiones, dejar sentadas las pericias, y hablar de algunos titulares de prensa, para despedirse entre las mismas páginas del mismo guión, de los mismos quehaceres, de las mismas vueltas de las próximas peripecias, frente al desafío de la casa, la comida y de esa la vida en círculos cerrados que me recuerdan a los peces boqueando, por falta de aire, a esos peces de ciudad.

lunes, 30 de marzo de 2015

Lunita lunera con guisantes



Magnífica luna errante, 
tan atada a tu gravedad 
como ese viaje en vano.

Dando vueltas, sin cesar.
Ay, el destino imposible.
de rodear tu cintura,
sin encontrase las manos.

Como yo que ando detrás

de un guiso de perlas verdes,

si es que se dejan pelar.

Porque la vaina se rompe.

Y a las perlitas les da por saltar

sobre la inmaculada fuente,

de loza, que no manantial.

Ay, espectadora expectante,
saboteándome el plato
de los traviesos guisantes.

domingo, 22 de marzo de 2015

Haiku Van Gogh

Campo de trigo con alondra. Van Gogh


Trigos al viento
 primavera florida
ave entre nubes

Primaveras por abrir

Foto, gentileza de Carlos.

Juega a horcajadas,
huye sin pedalear,
faldas al aire

miércoles, 4 de marzo de 2015

Golosina en los pinceles

Obras de Tjalf  Sparnaay. Hiperrealista

Con tus manos  coralinas,
bordas rosas con esquinas
dando cuerda a este reloj,
carente de geometría,
que habita en el corazón.


Con olor a golosina
te espero en aquel rincón
peinado de celosías, 
donde la luna ilumina
las dunas de tu balcón


miércoles, 25 de febrero de 2015

En el trajín de la Granvia

Sonidos de la Granvia. De Modesto Trigo


La Granvia estaba ya habitada, como entre líneas de Antonio o de Modesto, en una invitación a los sentidos. Como los entresijos entre las pecas de una mujer menuda, y las ganas de contarlas de él. La mañana debutó con unos churros de San Ginés, oliendo a gloria entre fogones de los aromas de unos botones de un abrigo de cheviot. 

Esa mujer que desayunó sus ganas de leer la prensa sin prisas, resultó que  respiraba los rincones de los callejones, con ojos de adolescencia y zapatos de manoletina, faldita a cuadros de monjas y cuadernos de espiral de papel cuadriculado. Lejana ahora, a sus tacones de vértigo,  y a las miradas que provocaba el sonido de sus pasos en los adoquines de la promesas.

Él había abierto la mañana, casi leyendo mientras miraba a esa mujer de ojos de luna llena, y mirada ahíta de aromas de pasado reencontrado. La había seguido entre incipientes amaneceres de anhelos, y un presente en el que llegaba al fin a la avenida. 

La luz la envolvió con sol de primavera, dejándo al tipo hechizado, de tal manera, que sintió cómo calaba hasta los huesos un interrogante al destino, en  forma de arquero, paseando por un Madrid, tatuado en el corazón.

martes, 10 de febrero de 2015

Esperando la primavera de mar


Me senté a esperar el talle de tus anhelos, y la rubia presencia de tus besos a media voz. Se hizo de noche, pero regresé al día siguiente, dejando que mi presente acariciara el cielo de los deseos más escondidos, entre los pliegues de tu cintura, sin escalón.

La silla, solitaria ante el mar de mi quimera, me sirvió para esperar, y esperarte, entre ensoñaciones de viejas letanías, a que hermosa, aunque indecisa, inundaras de realidad mi mundo de fantasía entre caracolas de ultramar.

Te vi llegar, al fin, un día...con un carro de algas y de risas, entre mil ojales en tu camisa de seda marina, que llevabas por desabrochar.

lunes, 2 de febrero de 2015

Hacer diana en haikú

Foto de Internet

Tensa su arco
apuntando al corazón,
al que más quiere