Este mes El tintero de oro, propone escribir con uno, o varios, personajes de ficción. Me aportación es la que sigue
Ella nunca hubiera supuesto cómo sería su día. Sancho
había amanecido en Sol, una parada de metro y tren. Rodeado de pasillos,
escaleras mecánicas, quioscos y materiales que desconocía, creía estar soñando.
Así que cuando apareció ella se hincó de rodillas.
─ Por favor, bella dama, deme un
guantazo, por Dios se lo pido
Carmen acababa de ser despedida
de una tienda de telefonía. Apenas sabía
usar su propio smartphone, y se acabó por saber. Al ver al tipo rechoncho
arrodillado y suplicante de tal acción, casi que le atiza sin pensarlo mucho,
pero recapacitó.
─ Mire que no le conozco, por
qué habría de pegarle, cacho loco.
─ Pero su cara me suena. ¿No es
la bella Dulcinea del Toboso? He de despertar, que mi caballero me necesita.
Ella, que apenas había leído
alguna novela, sí conocía el Quijote y se abstuvo de reír.
─ No sé cómo llegó aquí, pero estamos
en el siglo XXI, y su caballero, Don Quijote ¿no?, tampoco existió. Yo soy
Carmen López, y existo.
─ No puede ser. Ayer mismo le
dejé batiéndose con unas aspas de molino, que confundió con un gigante malvado.
Me habrán echado en el vino alguna pócima para este encantamiento. Porque la que
no es real es usted, y este escenario será de una corrala donde haya una obra de
teatro.
─ Pues igual sí, ─
dijo ella marchándose hacia la salida. Se rascaba la cabeza sopesando si esa
marihuana mañanera le había sentado bien.
Palabras 247