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sábado, 15 de enero de 2022

FAN FICTION


Este mes El tintero de oro, propone escribir con uno, o varios, personajes de ficción. Me aportación es la que sigue

Ella nunca hubiera supuesto cómo sería su día. Sancho había amanecido en Sol, una parada de metro y tren. Rodeado de pasillos, escaleras mecánicas, quioscos y materiales que desconocía, creía estar soñando. Así que cuando apareció ella se hincó de rodillas.

─ Por favor, bella dama, deme un guantazo, por Dios se lo pido

Carmen acababa de ser despedida de una tienda de telefonía.  Apenas sabía usar su propio smartphone, y se acabó por saber. Al ver al tipo rechoncho arrodillado y suplicante de tal acción, casi que le atiza sin pensarlo mucho, pero recapacitó.

─ Mire que no le conozco, por qué habría de pegarle, cacho loco.

─ Pero su cara me suena. ¿No es la bella Dulcinea del Toboso? He de despertar, que mi caballero me necesita.

Ella, que apenas había leído alguna novela, sí conocía el Quijote y se abstuvo de reír.

─ No sé cómo llegó aquí, pero estamos en el siglo XXI, y su caballero, Don Quijote ¿no?, tampoco existió. Yo soy Carmen López, y existo.

─ No puede ser. Ayer mismo le dejé batiéndose con unas aspas de molino, que confundió con un gigante malvado. Me habrán echado en el vino alguna pócima para este encantamiento. Porque la que no es real es usted, y este escenario será de una corrala donde haya una obra de teatro.

─ Pues igual sí, ─ dijo ella marchándose hacia la salida. Se rascaba la cabeza sopesando si esa marihuana mañanera le había sentado bien.

Palabras 247

 

 


viernes, 14 de enero de 2022

Hacer algo, para Ginebra

 



Como propósitos de año nuevo, Ginebra, en su blog Varietés, propone sumarse en alguna de tres opciones. La de algo que hacer me pareció muy buena idea

Era lo mejor, abrir la puerta, calzarse al niño que permitió habitar en su corazón, y con un cazamariposas, intentar conquistar y retener la ilusión.

Caminaba confiado, con un gorro similar a uno de su infancia, con botas de no resbalar y la mirada puesta en el sendero. Éste se abría hasta un riachuelo, que cruzaría por un tronco que algún caminante pusiera previamente. Se sentó en él, dejando los pies colgando, lo que le recordó a una tarde de primavera, como ahora, con quince años y enamorado del lunar de una mejilla. La de Eva Domínguez Alcántara, compañera de clase, quien acabado el curso se fue con su familia a una ciudad de difícil pronunciación, Puigcerdà.

Con su móvil, buscó ese nombre. Estaba en Facebook. Le pidió amistad creyendo muy poco en estas redes sociales. Llegó la tarde, merendó el bocata que llevara, y cuál sería su sorpresa al ver que ella, Eva, le aceptaba, con un mensaje cálido y la propuesta de poder verse cuando fuera posible.

En casa, con la ilusión prendida en una tela de cazamariposas, se dispuso a dormir, deseando soñar con esa niña, la única que de verdad le robó el corazón.


jueves, 13 de enero de 2022

Dejar atrás, para Sindel

 


Siguiendo una propuesta de Sindel, con la idea de dejar atrás, me animo con un poema.


Dejando atrás

No fui contigo un para siempre

Ni fuiste conmigo un desde nunca

No hubo promesas, pero sí latidos.

No hubo llanto ni despedidas

aquella tarde.

 

Quedó insomne la alondra,

dejando atrás las madrugadas,

con una luna huérfana de besos,

sorprendida y amordazada.

 

Quedaron mudas las margaritas,

dejando atrás las caricias,

desde ese día ya enquistadas,

ausencia de manos sobre la piel.

 

Quedó una cama sin coordenadas,

dejando atrás las huellas de los cuerpos,

los caminitos de nuestros gozos

la complicidad de las almohadas.

 

No puedo decir que podré olvidarte

Ni puedes afirmar, jurarías en vano,

que no me recordarás algún instante

cuando un latido se te indiscipline,

cualquier  tarde



miércoles, 12 de enero de 2022

Ojalá, para un jueves, y felicidades Juan

 




Ojalá que tus pies, quizás con llagas,

no se detengan, no te detengan. 


Que el camino siga y siga

Con recovecos y planicies

Con colinas y barrancos.

Con desniveles y puentes.

Con horizontes reales.

Con mariposas viajeras.

Con abejorros mordaces.

Con compañía o en soledad.

 

Con abrevaderos de instantes,

y agua fresca, y buen pan tierno

Con apretones de manos,

fuertes, al llegar y al retirarte

Con besos en los labios,

y mejillas para otros besos.

Con despertares de lunas,

y cielos estrellados, y vibrantes

 

Con amaneceres de flores,

y abejitas laboriosas.

Con la mirada del que indaga,

del que busca en cada paso.

Con las orejas abiertas

a lo que te rodea cada día

Con la piel abierta de par en par

a las nuevas sensaciones.

 

Ese es mi ojalá, para ti.

Y para mí,

caminantes de la vida.


PD, como caminante, quiero felicitar a Juan L. 86 gloriosas primaveras. Que tu camino siga cargado de sonrisas, bellos recuerdos y enormes esperanzas. Felicidades, maestro 

 

lunes, 10 de enero de 2022

Gracias Juan L. Trujillo

 


Es curioso, cómo, en pocas palabras, Juan L. ha captado y emulado mi estilo narrativo. Me parece un agradecimiento precioso, si bien inmerecido, porque yo de él he aprendido lo indecible. De flamaneco, de pintura, de maneras y estilos de vida, de recuerdos de su vida y su tiempo...y de poesía (un maestro, poeta). Su blog es un amasijo de arte, en fotografía y en literatura. He sido seguidora fiel, espero, y lo echo de menos, porque nunca sobraba, nunca chirriaba, y siempre era un placer.

Porque cesen las mascarillas, que ocultan la sonrisa, y con ello, las intenciones. Un abrazo inmenso, querido amigo. GRACIAS.

Miren qué texto.

No se supo si fue debido a la vacunación, a la inmunidad de rebaño, o a la suerte, pero lo cierto es que la pandemia pasó.

Ya no eran necesarias las mascarillas y todo fue una fiesta de abrazos y latidos, de pieles desinhibidas y ojos brillantes.

La vida volvió a ser como solía, a nuestra mediterránea manera.

Con algunas excepciones: aquellos que desesperados ante tanta incongruencia pasada, tanta falta de solidaridad y tanto egoísmo, habían olvidado sonreír.

 

sábado, 8 de enero de 2022

Una primera vez

 

 Imagen de Aquí

Esa primera vez fue todo un acúmulo de datos que no conseguía digerir. Tres pedales para los pies, dos palanquitas para indicar que se cambiaba el sentido de la marcha, a la derecha o a la izquierda, un botón para indicar que se paraba, y que iluminaba los cuatro intermitentes, otro resorte para activar el limpiaparabrisas, otros para las luces, una palanca larga de frenar con la mano. Tan agobiado le vio el profesor que le hizo respirar despacio, y sólo cuando le pareció medio calmado le animó a mover la llave y poner en marcha el coche. Recuerda los trompicones, caladas del motor, sudor en las manos, en las axilas y en los pies. Regresó a casa como quien regresa de una guerra, con dolor en todas las articulaciones, medio mareado y con un dolor de cabeza descomunal. Su primera práctica de coche había sido un éxito, porque había sobrevivido a tanto maremagnum.

Durmió mal, con unas pesadillas cargadas de palancas y peatones, con semáforos que se ponían en rojo al llegar él, con lugares de estacionamiento diminutos, y hasta con un policía municipal que le gritaba “es que hay que ser idiota”. Cuando le dieron el carnet, con aquella L en su espalda, se propuso ser un buen conductor, y lo fue.

Ahora Rufino le dice a su hijo que no se preocupe, que eso de conducir no es para tanto, que seguro que pillará el truquillo rápidamente. Pero no puede remediarlo. Recuerda otra primera vez más conflictiva, y que imagina le sucederá también pronto al chaval, ya tonteando con Amparo.

Ojalá fuera tan fácil como conducir un coche, se dice, ya divorciado, recordando cómo ella acabó por exponer, entre las razones que alegó, lo mal amante que fue.

jueves, 6 de enero de 2022

Reyes, en jueves



Siguiendo la propuesta de Dorotea, en Lazos y Raíces, sobre la noche de Reyes, mi aportación es la que sigue

Melchor se estaba quedando sordo. No sólo era la edad, sino también las consecuencias de una guerra contra la etnia enemiga de siempre. Soñaba a menudo con niños destrozados por las incursiones de su tropa, la más salvaje, y de las primeras de usaran la estrategia de “tierra quemada”.  Sabemos que luego fue la mejor manera de dejar vencido y derrotado al enemigo y que no dejaba prisioneros, ni mujeres, ni niños. Tampoco casa alguna ni campo de cultivo.

En una de esas batallas, decomisó un polvo procedente de la China, y lo llamó pólvora, descubriendo su potencial destructivo. Lo usó, con consecuencias terribles. Desde esa fecha, con poca audición y un arrepentimiento que le impedía dormir, dimitió de comandante en jefe, y aprendió a rezar. Una noche, mientras miraba al cielo, vio un cometa, con cola larga, y reluciente, que marcaba un camino. La intuición le dijo que debía seguir esa dirección para redimir su pecado, y así fue como se montó en su camello, y puso en un cofre todo el oro que había ganado en las guerras. Por el camino se encontró a muchos mercaderes y gente diversa, entre los que estaba un tal Gaspar, que dijo seguir el mismo cometa.

─ Pues vayamos juntos─ propuso Melchor.

─ Cómo no, será un placer ir contigo. Yo llevo incienso, espero que no te moleste el intenso aroma.

─ Pues yo llevo oro, espero que no seas un bandolero─ contestó Melchor, con una sonrisa.

Por el camino se contaron sus historias, siempre siguiendo el cometa. Gaspar resultó ser de una tribu que fue aniquilada, tal vez por el mismo Melchor. Se había salvado porque su madre lo escondió en una tienda de especies, así que cuando vio el cometa, creyendo que era una señal divina para él en especial, no lo dudó, quiso seguirla, llevase a donde llevase.

Cuando encontraron a un joven negro que también seguía la estrella, por curiosidad científica, le propusieron unirse al grupo, y él se unió encantado. Llevaba mirra, y era muy divertido. Explicaba chistes todo el rato.

Cuando Llegaron a un establo, donde una mujer sostenía a un niño luminoso, se postraron ante él. Le ofrecieron los regalos que María no pudo rechazar, y así, cada quien volvió a su región, y contaron de un niño especial. Eso dio origen al culto de un tal Jesús, nacido en Nazaret, bajo una estrella.

Palabras 400


sábado, 1 de enero de 2022

Feliz 2022

 




Este año la vida me trajo un Perrete imprevisto, Encuentros aplazados, Instantes gozosos, Salud para seguir viviendo, Arte para mi mirada, Lecturas que me impactaron, Despertares sonrientes, Manos amigas, Nuevas amistades, Familia a toda prueba, Abrazos innumerables y Viajes culturales. 

Las campanas se agotaron. Los besos en las mejillas, dulces. El brindis por el nuevo año, suave. Los restos de turrones, maltrechos. Quemé lo que quería dejar atrás de este año que se fue. Apunté en una hoja de papel mis deseos concretos para este año, esperando que se cumplan.

Y ya engullidas las uvas, nos deseo Versos en la boca, Latidos que nos descoloquen, Miradas que nos abduzcan, Caricias que nos susurren, Ilusiones que nos desborden, Primeros pasos que nos enamoren, Instante irrepetibles, Música que nos arrebate, Lecturas que nos satisfagan, Confianza sin fisuras, Esperanzas que lleguen a ser y Expectativas que estén a la altura.

Mi deseo particular literario es que mis musas sigan revoloteando, alegres, alrededor de mis oídos. Me trajeron Besos usados en hilera, y Rumores de pleamar, así que este año espero de ellas más y mejor, si se dejan :-).