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viernes, 31 de octubre de 2014

Juan sin miedo es un cuento.

Foto de Internet, este perro no es Juan

Paula no quiere dormir sola. Acabamos adoptando a un perro. Le habían abandonado en un Refugio de esta zona, y estamos contentos, porque está sirviendo para que supere sus miedos nocturnos. Los terrores nocturnos los llaman, y no sin razón.

Le llamamos Juan. Por el cuento de Juan sin miedo que mi abuelo nos contaba. Es un cruce de boxer, que ahora tiene un año y algo, y que por las noches tiene su manta de dormir bajo la cama de mi hija.

Seguimos con el ritual nocturno: el cuento, y mirar luego bajo la cama, que ahora ocupa nuestra mascota. La diferencia es que, desde hace meses, si tiene miedo durante la noche, en vez de gritarnos , baja su mano y toca la cabeza de Juan, quien hace un sonido gutural, con lo que ella retoma un descanso tranquilo, y se vuelve a dormir.

Esta mañana, con el vaso de Nesquick y sus galletas, nos ha entrado un pavor que no nos deja respirar. Nos ha dicho que ha tenido una pesadilla. Era sobre un hombre que entraba por la puerta entreabierta de su dormitorio, y que le ponía un pañuelo que olía a gasolina, en la boca.

Suerte de Juan, que hoy hasta me chupó la mano!-ha dicho aliviada.

Su padre y yo nos hemos mirado. Juan ha estaba en nuestro cuarto toda la noche, aullando a ratos a la luna, y a ratos mirando hacia el pasillo.

Se acerca la noche y hemos alquilado una habitación en un hotel cercano. Tres hombres y Juan montarán guardia en nuestra casa, hasta saber quién ha lamido a Paula. 


Bajo la cama

De Google

Cada noche me agacho para mirar bajo la cama de Paula.

Espero a que haga los seis años, con el deseo de que ese miedo irracional a unos monstruos que sólo existen en las noches, y bajo su imaginación, desaparezcan de una vez.

Tenemos un ritual inamovible. Le cuento un cuento y cierro el libro. Me agacho luego para mirar bajo el somier, para darle posteriormente un beso en la mejilla. Por último, con más cansancio que seguridad de que haga frío, subo el embozo de su sábana, mientras nos damos las buenas noches, y al fin me alejo hacia la puerta. Que dejo entornada.

Anoche, bajo su cama, Paula, con los ojos como platos, me preguntó con una voz casi inaudible:

-Mami..¿quién duerme hoy en mi cama?

lunes, 27 de octubre de 2014

Deja que el otoño te alcance

Foto de Google

Deja que broten las hojas
en la pleamar de tus sueños  

Deja que las hojas caigan
a los pies de tus anhelos   

Deja palpitar el alma
a los colores del cielo

Deja que tus manos tiñan
valles... de efímeros lienzos

domingo, 26 de octubre de 2014

El veroño, esa nueva estación



En la playa el termómetro marcaba 27 grados. Con un sol de poca broma, el bañador sigue por ahí. Sin guardarse, pero ahora anda cerca de la mantita que me echo sobre las piernas para leer, cuando la tarde va en retirada.

Ayer, unas jovencitas se enviaban mensajitos sobre el veroño este. Me parece una palabra imposible, pero veraz. Es esta estación, a caballo entre el verano, con su manga corta y su luz, y el calendario tenaz. Este cabalgamiento se empeña en que los panelletes, castañas y boniatos anden por las estanterías del supermercado, pero que no podamos dejar de mirar a los granizados, y otros frescores de los aparatos de congelación.

En la playa sigue varada la cometa que perdieran la parejita feliz un día de Agosto, y esa imagen congelada en la retina, me acentúa las sensaciones confusas de mi estancia por la playa este fin de semana.

Poco puedo decir que no imaginen quienes viven en España este otoño. Vemos los anuncios de flores para el día de los Difuntos, y la ropa de otoño-invierno con un acento en la vista de incredulidad. Porque son imágenes de otoño, que vemos en mangas de tirantes.

Por si les sirve de consuelo, sepan que esta mañana una abeja andaba revoloteando sobre unas flores pletóricas. No sé si saben que me producen desasosiego, pero es así. He buscado una prenda de ropa para ahuyentarla. A mi izquierda el bañador que ya estaba seco, y a mi derecha un foulard de lana que anoche tuve que usar. He usado el foulard, pero milagro que no fuera una bufanda.

Me falta una comida que mezcle sabores y texturas, así que me pediré  un granizado de castañas,  si lo encuentro, para dar fondo a la visión de las golondrinas perdidas que surcan el cielo. Imagino que la líder anda perdida para emigrar al Sur, en busca de calor, porque por aquí sigue haciendo en demasía.

El abanico no lo llegué a sacar del bolso, así que ha venido bien. Por lo demás, con el cambio de hora, a las seis, hasta ayer las siete, será casi anochecida, y sin querer, buscaremos un gazpacho en la nevera, tras sacar el ahuyentador de mosquitos para no despertarnos con el zumbido de esos insectos veraniegos.



viernes, 24 de octubre de 2014

Círculos viciosos en la salud

Es real como la vida misma.

Yo, en ocasiones intento llamar a mi centro de salud. Para pedir cita o para hablar con una amiga que trabaja allí, pero  acabé por entender que lo mejor es acercarse por allá para lo primero, o tomar cita por Internet. Para hablar con mi amiga, la llamo a su móvil directamente.

Esta conversación es el fragmento que he escuchado hoy. Porque tenían el micrófono abierto, y sólo hasta que han conseguido apagarlo. La voz era de una señora mayor…seguramente esposa del señor nacido en el año treinta, pero la señorita proponía que tal vez fuera doce el año en el que nació, ya que la primera cifra es cero para varón y uno para hembra, y posteriormente figura el año de nacimiento, el mes, el día y tres dígitos aleatorios. 

- Diguim?
- Diga?... Qué dice?
- Que me diga su Cip o su deenei.
- Eso de letras?
- Eso de letras sí. Lo tiene encima?
- Si, mire… ce!!
- Ge de gato?
- Ce de carmen,... a,... pe de perro,... e de España. Me oye?
- Si, ce a pe, una e... y qué números?
- Cero treinta, doce…

- Cero treinta, o cero doce?

Vaya, que a mí me ha parecido un poco absurdo hacerse repetir ese treinta, pero cada uno es como es. De haber sido un doce...sería un hombre de ciento dos años, o un niño de dos añitos. En cualquier caso he llegado a la conclusión  de que hay cosas muy difíciles de comprender. Y no creo que las comprenda.

Lo que ustedes no saben, pero yo sí, es que primeramente sale una voz grabada, en catalán, que te informa de que si quieres pedir cita con un médico, un pediatra o una enfermera, puedes hacerlo por un portal de Internet o llamando a un número de la Generalitat. Si aguantas a que acabe la grabación se escuchan los tonos, que son las llamadas de teléfono que se oyen hasta que alguien descuelga el aparato, que casi nunca ocurre, porque faltan administrativos, y los que hay, casi siempre han de estar cara al publico. Porque no se acostumbran a pedir las citas por Internet, y no hacen más que acercarse hasta el centro.

Pero es que se acercan para todo. Si quieren una visita porque están enfermos,o por un simple chequeo o un control, pues ya están yendo. Luego vuelven, lo mismo es para que les citen para hacerse el análisis o el electro, o lo que sea. Pero es que luego regresan, para recoger las pruebas o para que le expliquen los resultados.

Vamos, que no hay manera de que te puedan atender por teléfono. Igual es que pretenden que hagamos ejercicio y paseemos, aunque solo sea para ir al centro de salud. Para hacer salud.

El teléfono es un 902, porque si fuera gratuito...vamos, es que no pararían de llamar, con tal de ahorrarse desplazarse..con lo bien que va caminar!.



lunes, 20 de octubre de 2014

Gato escapista, neón guasón.

Estatua "mujer con gato". Foto de Google. No sé yo...

El gato ha aparecido. Al encender la luz de la cocina, para calentarme un agua donde poner una infusión de verdor para levantar el vuelo a mis deseos…ha aparecido.

He abierto la puertezuela del microondas, tras ver cómo hoy seguía haciendo el tonto el fluorescente de mi cocina. Le han cambiado una cosa que se llama cebador.  También han repasado la instalación eléctrica de esa estancia, porque la nevera hizo locuras la semana pasada, pero todo está bien.

El tubo de neón es nuevo, y su gas ahí encerrado debe estar boyante de buenos deseos, pero no consiente en ser encendido a la primera.

El gato tiene cuatro meses, por lo que tiene la sangre en estado de rebeldía, y una curiosidad que no se agota. Le hemos encontrado en un armario de cocina, en un armario ropero, en la ventana que da a la plaza, en una caja de botas de montar nubes, y en algún sitio que no recuerdo, pero hoy tocaba la sorpresita del día.

Al abrir el micro, para meter la taza con agua ha salido…Sin más. Ha pegado un elegante salto al suelo, y se ha dirigido a su cajón de arena, para ir después al bol donde tiene sus cereales para junior, de colorines y con pollo y quién sabe qué más cosas, para que crezca bien hermoso.

Le he mirado, me ha mirado, yo desde el minuto 0,  él cuando ha querido y me ha dicho
-“Te hacía más lista, querida”.


Ha seguido comiendo, y yo he llegado tarde al trabajo, pero no pienso preguntarle dónde ha estado, ni para qué.

jueves, 16 de octubre de 2014

¿Duendes por la cocina?


No sé si es porque se acerca Haloween y Port Aventura anda ya con esos espectáculos de miedo, pero yo en esas cosas no creo. Lo de los duencillos y sus bromas no es un tema que me haya quitado el sueño nunca.

Bien es cierto, que en mi casa, como ya deben saber, los electrodomésticos tienen sus caprichos. Y llevan unas semanas con bromitas, pero les explico lo de hoy, porque igual mañana no pueda, si les da por hacer el bobo a la electricidad con el agua, y la liemos parda. Pero vaya, que no será así. Tengo cuerda para rato. 

Les confieso que al abrir el armario de los papeles, donde guardo dossiers con facturas,  informes que acabo por leer en el tiempo de descuento, esos clips que sujetan en exceso y otras cosas de papeles ordenados, porque si no, es que no los encuentro...me he quedado helada.

Porque he sentido frío, para qué engañarnos. Me ha mirado un bol  con aceitunas rellenas en primera instancia, y luego unos huevos a la altura de mis ojos.

Supongo que ya saben dónde he acudido para recoger una carpeta…Exacto...a la nevera!.

Para que no lo duden...aquí está ella. Les presento a la nevera...¿travestida?.

Foto por  gentileza de incisoconfuso


Y si yo fuera

Foto de Ludovic Florent, De Google


Y si yo fuera 
ese lago donde
se diluye tu fuego,
en el que mi agua fuese 
donde duerman tus rescoldos,
de las inclemencias 
de los fríos inviernos.

Y si yo fuera 
el mar donde duerman 
tus escamas,
de pez herido 
por ese anzuelo de hierros
y de gemidos
Tal vez yo fuera 
el sigilo de los corales 
de tus quimeras.