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| Foto de Internet, este perro no es Juan |
Paula no quiere dormir sola. Acabamos adoptando
a un perro. Le habían abandonado en un Refugio de esta zona, y estamos
contentos, porque está sirviendo para que supere sus miedos nocturnos. Los
terrores nocturnos los llaman, y no sin razón.
Le llamamos Juan. Por el cuento de Juan sin
miedo que mi abuelo nos contaba. Es un cruce de boxer, que ahora tiene un año y
algo, y que por las noches tiene su manta de dormir bajo la cama de mi hija.
Seguimos con el ritual nocturno: el cuento, y mirar
luego bajo la cama, que ahora ocupa nuestra mascota. La diferencia es que, desde
hace meses, si tiene miedo durante la noche, en vez de gritarnos , baja su mano
y toca la cabeza de Juan, quien hace un sonido gutural, con lo que ella retoma un descanso tranquilo, y se vuelve a dormir.
Esta mañana, con el vaso de Nesquick y sus
galletas, nos ha entrado un pavor que no nos deja respirar. Nos ha dicho que ha
tenido una pesadilla. Era sobre un hombre que entraba por la puerta entreabierta
de su dormitorio, y que le ponía un pañuelo que olía a gasolina, en la boca.
Suerte de Juan, que hoy hasta me chupó la mano!-ha
dicho aliviada.
Su padre y yo nos hemos mirado. Juan ha estaba
en nuestro cuarto toda la noche, aullando a ratos a la luna, y a ratos mirando hacia el pasillo.
Se acerca la noche y hemos alquilado una
habitación en un hotel cercano. Tres hombres y Juan montarán guardia en nuestra
casa, hasta saber quién ha lamido a Paula.





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