martes, 20 de marzo de 2012

Cuando deje de llover

Cuando acabe de llover en la ciudad, y el sabor de la lluvia se haya evaporado entre los mechones de sol tibio, te llamaré.

Te preguntaré si quieres compartir la llave de una cabina de un cine de una capital de provincia. Donde cada día, en sesiones de tarde y noche podamos hacer rodar mil rollos de celuloide, como alfombras rojas tendidas en la avenida de los pases de estreno para promoción.

Vestido tú de prestidigitador y yo de reina de la noche, compondremos a la carta, un universo de luces neón, besos censurados y aplausos infantiles de platea.

Cuando cese de llover en la ciudad y el relámpago de una tormenta en retirada deje el aire pintado de una inverosímil luz azul.

6 comentarios:

  1. Un plan irresistible. Un abrazo Albada.

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    1. No parece mal plan. Lo veremos cuando deje de llover en la ciudad.
      Un abrazo Alfred.

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  2. En esa ciudad se respira amores imposibles; quizá ocultos, limitados... "cuando deje de llover" parece decir "algún día, quizá nunca".
    Un abrazo

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    1. Cuando llueve, la imagen de un cine me vino de modo muy natural. Ignoro si el objeto del texto es sobre amores imposibles, porque no lo sé.
      La imaginación del lector, siempre libre, decide objeto y objetivo.
      Gracias por tu lectura.
      Un abrazo

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  3. Algo parecido a Luis me pasa en la lectura. Añoranzas de uniones pasadas no conseguidas y siempre deseadas. Sueños que pudieron ser y nunca fueron.
    Esa luz azul amortigua la desesperanza e ilumina un futuro por recorrer.
    Un beso

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    1. Disculpa Cormorán, por el retraso. Tu comentario, en la línea de nuestro común amigo Luis, me hace pensar que sin querer, transmití un estado de anhelo, que no pretendí.
      Pero, como ya es sabido, cada lectura es un mundo lícito y que valoro enormemente.

      Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.