Se me atraganta el aire en la garganta
al verde pasear por la avenida.
No hay lucha, ni ganada ni perdida,
que asole la ternura que aún aguanta.
Sabor a sal y sueño que me espanta.
Sonidos de tu voz que aún anida
en mi juego de cama que no olvida
tu animación gozosa que fue tanta.
Con mano de azul claro dibujabas
en otras madrugadas las cinturas,
bodegón con pincel que inaugurabas.
Nos recuerdo, como unas miniaturas,
en busca de un refugio, que inventabas,
que orlábamos de amor, y de locuras.

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