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lunes, 20 de agosto de 2012

Jugando con " cuatro tigres en un armario"


Me asusté cuando me dijo que tenía cuatro tigres en un armario. Me tranquilizó saber que le gustaban los peluches con forma de animales, y que era amante... de los felinos.


Sacudió su cabello del agua del mar y los zapatos de la arena de la playa. Se desperezó el alma y sabiendo el contenido …acarició a los cuatro tigres en el armario. Ellos la hicieron reír con sus cosquillas saladas. Hasta que crecieran, sólo sabían amar y jugar. Es la infancia.



Preparaba su coartada con el estómago encogido. Tenía dudas sobre el apetito de los cuatro tigres en el armario. A pesar de la inmensa inquietud sobre su propio destino, llevaría a cabo, por fin, el asesinato tan cuidadosamente planeado desde la compra de unos cachorros.



Hacía mediciones por toda la casa y, armado con su cinta métrica y un estetoscopio, especulaba sobre el escondite para el extraño robo del circo Cri. Jamás imaginó que cuatro tigres en un armario pudieran permanecer tan silenciosos.



Había tardado dos meses, dos días y dos horas concibiendo la forma de negar su presencia. Cuando halló los cadáveres de esos cuatro tigres en el armario le sorprendió la tibieza de sus cuerpos, porque no entendía cómo fueron mantenidos con vida sin que él se diera cuenta.



Se han encontrado cuatro tigres en un armario- taquilla. Se ruega a su propietario haga el favor de personarse en recepción. Ha habido un ataque de histeria y una lipotimia entre los socios de este club de tiro.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Desacompasado trino.


Ya no buscaría a nadie como él con sus trinos. Agotó en su corona de espinos el único amor que había tenido. Y muerta de amor había elegido, un sucedáneo del mismo, sin dolor ni compromisos.



Quería escapar en un barco de piratas, que en el mar de las Antillas la invitasen a natillas y olvidasen las bravatas. Quería nadar entre las aguas, vestida de trufa y nata, entre encandiladas olas de azul. Mecida entre gaviotas, y arrullándose de tul...



Y él la llevará... porque ella se dejará llevar. Su mano en el antebrazo, su corazón de corsario y un seguro de coche por renovar. Hasta la sal y la nada. Entre un  siempre y un quizás luego. Entre su agua y su propio fuego. Se derretirán cual ensalada, de una soledad callada, que inventarán  cada noche, asomándose en su escote de algas y mar salada. 



La llevará de la mano, entre estatuas de romanos, cántaros de barro huidos en un mar de los perdidos besos para no dormir. Entre caracolas de noches  y de magnolias, prendidas en  escarpelos  de nácar, sueños y ajonjolí.



En la playa de ese mar de las Antillas, entre fuegos de artificieros, con son de mar, marinero, desnudarán el alma al alba. Despojarán los mantras, de toda voz conocida. Y entrelazadas las piernas, de roja arcilla, alunizarán de forma aún no descrita. Ecos de una maravilla, que  quedó por descubrir, enterrada en el baúl de esa antigualla,  que no supieron abrir.

Soneto de amor desvanecido.

Se me atraganta el aire en la garganta
al verte pasear por la avenida.
No hay rejas materiales que me impidan
saludarte, como al sol cuando se alza.

Sabor  a sal y sueño en las pestañas.
Sonidos de tu voz que aún anidan
entre mis despertares, que no olvidan,
tu suave animación en las mañana.

Con mano de azul y agua dibujabas,
en otras madrugadas, mi cintura,
como una flor, alegre e irisada.

Nos recuerdo, como unas miniaturas,
en busca de un refugio en esa cama
que vestimos de amor. Y de locura.


viernes, 10 de agosto de 2012

Desatando nudos




Desátame ese nudo que me abraza.
Con tus dedos de calcio y amapola
Aflójame los cabos que me amarran
A esta vigila espesa que me asola.

Tú dijiste- “no me dejes”.
En mitad de aquella noche
Que sembraste en mi parterre
Un ruego de...-“no te alejes”.
Incendiaria por quererte
entre la noche y la aurora.
Rota. Mi alma quedó rota
Oscura, negra y honda.

Desátame ese nudo que me ata…
deshojándome. Margarita herida.
Devuélveme la paz que me arrebata
el alma de mi mar, tan consentida.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Hacia el mar azul


Caminaba lenta, al mar.
Se iba quitando la ropa
dejándose las sandalias
hasta llegar a las rocas.

Llevaba en sus manos hebras
de lirios y caracolas.
En su cintura, claveles
y en su piel, el alma rota

Dicen que fue esa muchacha
que en mala hora conoció
quien le dejó malherido
y quien le heló el corazón

Yo afirmo que fue otro talle,
en el que nunca anidó
lo que le quitó el sentido
a negar,... su propio yo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Silloncitos para ver pasar las horas




-¿Recuerdas la cámara olvidada en la guantera?.

 El mira una cámara que reconoce vagamente.

- Sí hombre…aquellos sillones de mimbre que hicimos grabar con nuestros nombres, para cuando las canas acabasen por inundar nuestras cabezas. Pues esos. 

El continúa mirando la pantalla buscando en su propio disco duro la tarde en la que encargaron unos sillones de mimbre que le encantaron a Julia. Busca pero no encuentra más que una tienda de un barrio de Algeciras, unas persianas y la voz de ella charlando con un dependiente a punto de jubilarse, pero el derroche de luz sigue su curso...  

- No me preguntes cómo pero algo pasó con el temporizador, y ahora, en pleno 2020 la imagen que podemos ver es ésta. 

- Si es que el presente se presentó demasiado  pronto- convino él.

domingo, 5 de agosto de 2012

50 años sin Marilyn


Lo que me sorprendió al verla fue la decoración monacal del dormitorio. Como un cachorro perdido buscando una caricia, tú perseguías un regazo donde dejarte amar de la manera infantil en la que amabas. Sólo sintiendo. 

Medio siglo no es nada para ovillarse al fin. Releo atentamente en la prensa para dar con la certeza de que entre todos, hemos conseguido que la tentación que vivía arriba pueda dejarse acariciar sin límites de intereses, lujuria o incomprensión.


Tomado de Google


Ahora tendrías mi misma edad, similares arrugas y deseo creer que también la mirada limpia y confiada de un perro con hogar. 

Descansa en paz Norma Jean Baker. que yo podré dejar de esperar que al final de los finales tengas el final feliz que no supimos darte.  

sábado, 4 de agosto de 2012

Esperando al sol





Amaneció expectante. Esparció a su alrededor canela y aromas de terciopelo. Pasaron lentas las horas. Estuvo esperándolo todo el día, pero el sol se olvidó de ella. Sus rizos y sus pestañas quedaron flotando en un mar oscuro y gris. De telarañas.