lunes, 12 de diciembre de 2011

Miembros fantasmas.

Tomado de Google

Perdí las alas en una jugada de black-jack. La banca tenía un as de corazones. Con un 10 de tréboles me las jugué, a falta de más efectivo o de mejor aval. Cayó como una losa un seis sobre el tapete.  Pero los halos de mi musa me ronronearon en mis oídos, pidiéndome una nueva carta. Con seis, de picas,  me pasé.

El juego no perdona. Podían enviarme al infierno sin más, pero prefirieron cercenarme las alas, con la intervención de un anestesista vía MIR, que agradezco, pues en vez de usar una desnuda espada vengativa y justiciera, que cayera del cielo caída del sin más, no sentí dolor alguno. 

Ahora luzco unos muñones a la altura de mis omóplatos y, por un instinto atávico, muevo unas alas invisibles haciendo el ademán de volar. Puro espejismo.

No consigo desplegar esos apéndices que ya no tengo, pero que sigo sintiendo como un miembro fantasma más.

4 comentarios:

  1. Existe una puerta, llena de colores atrevidos, que te llama en todos los idiomas. A media altura, si te acercas, hay un letrero que indica claramente, que si dispones a pasar al otro lado de la puerta, jamás podrás salir. Te promete momentos inolvidables a cambio de tu libertad. Tú, dichoso y capaz, sacías esa insaciable curiosidad que te devora... Y cruzas la puerta.
    Es cuando intentando salir, todas las opciones valen, y la autodestrucción parece la mejor opción. Aún y a pesar de los resultados.

    Estupenda historia, Albada.

    Saludos, guapa.

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  2. Veintiuno. Tu comentario va mucho más allá de lo podía esperar. Con él me llevas a un relato paralelo de toma de decisiones que cambian la vida y te dejan por siempre cosido a la duda de si hubo un instante en que sí supiste que la carta por llegar era un punto y final de un tiempo.
    Gracias.
    Un cordial saludo.

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  3. Ya que has perdido las alas, y eres un ser terrenal, te recomiendo para asentarte en este mundo, con cierta calidez emocional, poner en una coctelera con hielo picado, 2/5 de bourbon, 1/5 de licor de café, 1/5 de café y 1/5 Grand Marnier amarillo, servido en vaso de achatado con el hielo. Al rato olvidaras las alas perdidas y los corazones ganados.

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  4. Alfred. Caramba...Un barman no me habría dado una mejor idea para preparar una copa para compartir tras una buena comida. Que consiga o no asentar a alguien en este mundo..ya te diré cuando me anime, a asentarme o a tomarse esa copa, que gustosamente compartiría contigo.
    Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.