viernes, 4 de agosto de 2017

Amnesia de un te quiero


Imagen de Pedro Riverol Sicilia

Siguiendo la iniciativa de https://elbicnaranja.wordpress.com/


La historia de mi vida es una historia llena de impulsos. Eso sí, hacia las mujeres únicamente. No me tentó el poder ni el dinero, ni el estatus o la gloria. Tan sólo esas miradas de hembra que escondía una lucecita verde, como de taxi libre.

Esos impulsos que vestí de sexo para dejarlos en el cajón de los olvidos, ahora, que el respirador de mi unidad de la UCI empieza a soltar pitidos, me recuerdan verdades a medias. Tras alguna sé que sentí rencor, con alguna otra sólo rabia, con algunas un ansia de venganza por quien me tocase en el coro de la parroquia, y con ninguna amor. 

Quiero creer que eran impulsos nacidos de un ardiente infierno que no podía o no aprendí a contener.

Ahora, que la vida se me escapa como el humo de los habanos que gocé, entre los dedos no me queda ni un color amarillento de fumador empedernido. No quedan ni las brasas de un fuego. Ni una voluta de mi ayer, porque hasta eso se ha diluido tras el accidente. 

Tanto cuidado en no dejar huellas ni pistas en cada violación, para acabar encerrado y preso, mucho más preso que en un penal.

Quiero recordar a una mujer. La única a la  que no forcé. Se  llamaba Eva. Me vienen a la mente algunos bustos, pero no reconozco ni una mirada en ellos, ni una boca que alguna vez susurrara a mi oído un “Te quiero”, tampoco la de Eva.

Lo que no puedo recordar es si llegué  a hacer una declaración de amor. Aunque fuera una sola vez.

15 comentarios:

  1. Respuestas
    1. La imagen sugiere un algo de inquietud. Me apreció que un violador podía tener unos recuerdos similares, pero como sabes, es un jugar por jugar

      Un beso y feliz finfr

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  2. Ya te digo yo que no. Las violadas no suelen decir "te quiero" al violador y supongo que la tal Eva tampoco.

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    1. Esos enfermos no pueden ponerse en el lugar del otro, por lo que cualquier "te quiero" por parte de ellos serían falsedades.

      Un abrazo

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  3. Víctimas sin rostro para un psicópata que ve a las personas como objetos, como una cosa, todos iguales, sin alma, como él.

    Saludos y saludes.

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    1. Victimas sin rostro, como muñecas,a las que el protagonista casi recrimina que nunca dijeron un "te quiero", pero que hay enfermos de alma que son muy peligrosos.

      Un abrazo

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  4. A saber que puede haber en la mente trastornada de un violador, la verdad no me imagino que un tipo con ese comportamiento pueda estar muy cuerdo. ¿Pero cuál es el desencadenante y por qué no pueden revertirlo? La falta de un te quiero a tiempo, el afán por disfrutar rápido y sin pensar, deseo de dominio...a saber?
    Un beso y feliz finde!!!

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    1. El sujeto no olvida los tocamientos de niño en la casa parroquial, pero hay que estar de verdad enfermo para intentar justificar la violación, y más para quejarse luego de no haber sido amado, menos por Eva, a quien no forzaría, imagino.

      Un beso

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  5. Antes debería haber tenido el accidente.
    Al nacer...

    Besos.

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    1. Coincido contigo. Si un perro puede contener su hambre ante una caja de comida y esperar a que le sirvan en su comedero, cómo un ser humano no puede contenerse ante un deseo que implica hacer daño?. Pues eso, que ninguna violación puede justificarse.

      Un beso

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  6. No creo que un violador pueda pronunciar esas dos palabras *Te quiero*, ni siquiera en sueños, porque quién hace eso no creo que tenga corazón, sino más bien una piedra ocupando ese lugar.

    Besos enormes y feliz fin de semana, querida Albada.

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    1. Excitarse ante la negativa, ya es un signo de estar enfermo. No saben amar los violadores. Es imposible.

      Un beso, dulce María y feliz finde

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    2. No tienes nada nuevo pero te dejo mis saludos deseándote un feliz día, con besos enormes.

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  7. Tremendo relato, sorprendente, muy bien llevado. Se nos quedan pegados esos rostros sin cara que nos conmueven y nos lleva a cuestionarnos algo que nunca podemos responder: ¿Por qué?
    Te felicito, Albada Dos.

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    1. Nos deje una tormenta de dudas. Un revuelo de incógnitas sensaciones con olor a desesperanzas. Es verdad.

      Un abrazo Maria Pilar

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.