Translate

jueves, 5 de septiembre de 2013

Corazón de canica

Foto de Belibeli

Recogido el hatillo de corazón de vidrio, encendido el motor interno, se dispuso a rodar por ahí. Sin conciencia de ser.

Revoloteaba entre otras compañeras, en una peana de cristal amorfo, transparente y limpio. Ésta estaba sustentada por dos flejes a unas esquinas, aunque ella no podía divisar desde la aparente ingravidez, qué mecanismos eran responsables de la inmaterialidad fingida.

Era feliz, sin saberse. Sin sentirse. Sin ser más que esa esfera de vidrio con vocación de cristal de cuarzo perfecto.

En cuanto llegó un ave a la estancia de la quietud permanente y plácida, la vibración del aire hizo desestabilizar el escenario.

Ella detectó una aceleración hacia un extremo. Sintió miedo. Tomó conciencia. Adivinó sin cerebro ni experiencia que su destino estaba marcado por un gradiente en la peana, que la conduciría a su propia aceleración centrípeta y con ella a su final.

La canica tomaba velocidad de forma imperceptible ante mis ojos, y con ella, iba asimilando todos los conceptos del ser. Supo de su inicio, de su existencia,  de su presencia…exactamente cuando experimentaba la certeza de su vida y de su muerte.  

La vi caer de refilón, irisando el reflejo del sol sobre la pared blanca de mi despacho. Eché mi mano hacia el aire, en un gesto automático para detener su marcha.


Rebotó suavemente en mi plama, y la contemplé en su caída al suelo,  con un sonido a último suspiro, dotado de vida consumada, al consumirse.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Plató por aula

.

Foto de Omar Ortiz, pintando, de http://aiveegohphotography.tumblr.com/

Ella añoraba, cada tarde,  
el calor de la trastienda de sus ojos, 
mucho más que la blancura 
de sus manos al teclado.

Él añoraba la patria  no conquistada. 
Esa que preludiaba dando color a la estancia
de sus deseos no sabidos, 
de sus sueños más preciados.

Pasaron los días, 
y en la circunscrita levedad de un aula oscura, 
recorrieron torpemente las sendas 
de una cremallera y dos cordones.

Se perdieron en oquedades. 
Balbucearon anhelos prendidos a labios inexpertos. 
Se demoraron poco y mal 
en espacios  donde encontrase.

Entre perneras contrahechas, 
un tirante de sujetador colgante,
un saliente improvisado  
y algunas frases de corto alcance,
ese amor sin más academia 
que el instinto por desbrozar,
los amantes debutaron e
n un plató por estrenar.

Se miraron.
Recompusieron su ropa. 
Se colocaron el pelo. 
Maquillaron su expresión.  

Les vi salir del Cuarto . 
Cerraban la puerta 
de una clase de ternura, 
con dientes de cachorros juguetones. 
Les miré hasta donde fui capaz, 
perderse por los habitados corredores, 
hablando con los chicos
hacia el aula, por disimular. 

Siguiendo mi camino, 
hacia el gimnasio me dije:
ni sobró, ni faltó, ni hubo bastante, 
como decía doña Ana Jimenez Padilla, 
maestra en aderezar composturas 
de la cotidianidad.

martes, 27 de agosto de 2013

Apasionante

Foto de Edward Weston. De Google.

Me apasiona que dibujes en mi cuerpo.
                        Cuando pintas los pinceles con deseo.
                                             Cuando alunizamos sin red ni cobertura,
                                                                  en la redes de las siestas de Morfeo.


Me apasiona el aire que usas como lienzo.
                          Cuando blandes la batuta como un remo.
                                                Cuando los trastes de la guitarra duermen,
                                                                   prendidos en tu antebrazo de bolero.


Me apasiona el sonar de tu silencio.
                               Cuando desnudas ese pasado huido.
                                                  Cuando el café de la tarde en tu cintura,
                                                                   sabe a rubor de un beso,... derretido.


lunes, 26 de agosto de 2013

La chelista sorpresiva.


La vi atacar la partitura con el señuelo de su arco.


Con las piernas en hogueras por conquistar el tempo y el adagio.


Con la mirada hacia el pasado de su propia brisa en los ensayos.


Atada a la brida de un corcel, cual jinete, galopando en paisajes inventados.


Y así, mirándola vivir quién sabe qué sabores, como niña golosa de la vida,


me quedo degustando el brillo de picardía en su gesto. Ese de infancia revivida.


Han Na Chang,  será próximamente la directora musical de Filarmónica de Qatar. No dudo que será protagonista de extraordinarias obras. 


http://www.thenational.ae/arts-culture/music/qatar-philharmonic-orchestras-new-unifying-force

sábado, 24 de agosto de 2013

Si me dan a elegir...me quedo.

Foto de Google

Contigo.
Cuando las caracolas ahuyentan las marejadas
de los aromas a piel de olvido,
y se barruntan los aires de las auroras,
Contigo.
Contigo
Cuando tus yermos labios están dormidos
de ese olor a algas, de los abismos,
junto al lunar que tienes, bajo el vestido.
Contigo.
Contigo.
Cuando desafías mi hambre con tus latidos.
Esos que devienen rosas sobre esos nidos.
de antiguas golondrinas. Hoy pan y trigo.
Contigo.


jueves, 22 de agosto de 2013

Preludio musical

Imagen de Internet

En la noche los auriculares 
entretenían la espera. 

Esa buena música entre colores 
y sábanas de lunares desprendidos. 

Ese trémulo sonido, 
de unas cuerdas de guitarra entre recuerdos de tu cara. 

Esa atónita vibración de resonancia, 
de un revoloteo de melodía y azabache de tu pelo. 

Esa promesa a fiesta para los sentidos, 
esperando en su trinchera, 
ver entrar tu primavera.






martes, 20 de agosto de 2013

Palabras en hilera

Salou en Marzo

Voy recorriendo mares por la página, desplazando espacios entre olas de espuma.

Voy provocando que los fonemas vuelvan el rostro, se atornillen a mi lápiz, se estremezcan con mi tinta, y se dejen dibujar , como amapolas en un prado.

Rebosantes de luz y rojo. Saciadoras de luz y espacio. Dejo que las frases se acomoden, se organice, se apiñen en mi boca, para dejarlas después al abrigo ante la chimenea de la fragancia de un papel. De auroras locas.


lunes, 19 de agosto de 2013

Hatillo lunar



Recoge de mi fuente tu sed, 
y del paisaje de arena mi fe.

Haz de mi rincón un hatillo, 
donde desatar  tus entresijos, 

Y regresa otro día al lugar 
donde nos gustó empezar, 

Caminos de miel y azahar,
sombras de luna mirando un mar.