jueves, 31 de octubre de 2019

Lápida en soledad



Cuando   Luis se encontró con la necesidad de ir a ese cementerio recoleto y pequeño tras la iglesia de un pueblo de Lugo, aceptó el reto, pues estaba acostumbrado a seguir a sus instintos y deseos repentinos. Una imagen, navegando por internet, le había llamado la atención, aunque no sabía por qué. Tomó su viejo Seat Toledo y emprendió el viaje hacia el pueblo.  En dos días, en los que aprovechó para conocer, aunque fuera someramente un par de pueblos encantadores, llegaba a las afueras. Según el GPS faltaban dos minutos para su lugar de destino cuando en un pequeño cerro, una  tapia de piedras le llamó intensamente. Con ese verde de las humedades   perpetuas encriptada en su piel, parecía invitarle.  Contenía árboles frondosos, si bien las hojas que aún les adornaban estaban amarillentas, y un suelo de hojarasca húmeda y marrón, entre la que destacaba una piedra a modo de lápida vertical, no parecía un lugar acogedor. Apenas sonaban las seis en un reloj cercano cuando la niebla pareció surgida de la nada. Una portezuela de hierro, baja y sin adornos le ofrecía el paso, así que no lo pensó dos veces.  No buscaba nada en especial, pero algo le atraía   en ese lugar.

Quitó con la  mano los restos de flora otoñal y consiguió leer la inscripción, añeja pero legible. Laura y unas fechas. No pudo  evitar sacar la cuenta.  Quince años y pocos meses de vida. Un escalofrío le recorrió la espalda. Giró para salir en busca del coche y alejarse de ese cementerio para una única lápida, pero la niebla era tan densa que no veía la puerta y acabó por chocar con la tapia de piedras, justo cuando una voz de una niña, que sonaba angelical cantaba su nombre en una canción infantil.

La voz era tan bella que se sentó a escuchar. Entre las sombras, sin previo aviso,  unas manos de niña, enfundadas en  guantes de seda blancos se acercaban a su rostro.  No había nada tras esas manos, o brazos, no supo precisar.   Saltó la tapia baja y consiguió ver, y luego montar en su coche, un bulto blanco entre la niebla. Cuando arrancó la visibilidad se hizo perfecta, y al mirar atrás no vio niebla alguna, sólo la silueta del cementerio especial.

No pudo cenar, pero  se atrevió a preguntar en la fonda por la suerte de Laura, la niña de la tapia en las afueras. El hostelero preguntó por el segundo apellido de Luis, para tomar asiento después, y servirse un vaso de vino. Usted no sabe que su abuela materna era bruja ¿no?

42 comentarios:

  1. Relato muy apropiado para estas fechas del "jalovin".
    Podría firmarlo Poe.
    Besos.

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    1. Bueno, es que tomado el hilo, se sigue con facilidad :-)

      Un abrazo

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  2. Que buen relato me recorrió un escalofrío mientras te leía ..a veces aunque parezca que puede ser ficción estás cosas tienen su sentido ..y yo me las creo .
    Me encanto esta muy bien escrito y la historia o realidad genial .
    Besos amiga .

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    1. No sé si era real, pero pudiera ser, porque nietos o hijos de brujas tal vez tienen dotes especiales.

      Un abrazo y feliz noche

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  3. Un relato de miedo muy bien hecho y de los que gusta leer en etas fechas.Me ha gustado mucho. Besitos.

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    1. Bueno, de hecho la historia empezaría tras el vino, en voz del propietario de la fonda.

      Un abrazo

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  4. Bonito relato con ese final inesperado, que hace sonreír.
    Un abrazo.

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    1. Hace sonreír, porque vaya usted a saber qué historias de nuestro pasado no sabemos :-)

      Un abrazo y feliz noche, sin miedos

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  5. Inquietante relato, Albada:

    En Galicia hay muchas meigas. Mi abuela materna era gallega y lo sé.

    Y (qué curioso), mi pareja es de un pueblo de Lugo.

    Me ha encantado tu relato, tan misterioso y poético.

    Un fuerte abrazo
    Ana

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    1. Galicia es una zona con muchas leyendas, mitad por la niebla húmeda, mitad por los lobos que había. Seguro que tu pareja te cuenta de meigas para rato.

      Un abrazo, Ana

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  6. Tomar asiento y servirse un vaso de vino indica que lo que va a contar ese hombre no es para hacerlo de pie, de cualquier manera.
    Magnífico relato.
    Un abrazo.

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    1. Empieza de hecho la historia, que no quise imaginar con detenimiento.

      Un abrazo

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  7. Era viajante de una empresa de muebles. Por aquel tiempo le tocó hacer la ruta de Galicia para recorrer pueblos pequeños. Se lo tomó como una excursión ya que sólo trabajaba por la mañana y por las tardes, las dedicaba a turismo rural...

    Cada mañana temprano partía de su hotel para hacer la ruta y como cada mañana pasaba al lado de un cementerio que le llamaba la atención; algo había en aquel camposanto que debía ver...Sobre las dos de la tarde ya estaba de regreso y como siempre, pasaba por la entrada del cementerio. Justo en la entrada, un deseo de entrar le invadía como si el destino le invitara a algo extraordinario, algo que a el le daba mucho respeto...La tapia estaba verde por la humedad. Un Ángel de marmol decapitado guardaba la entrada y al parecer, desde la entrada siempre parecía desierto.

    Llegaba el último día y la imagen de la entrada del cementerio no se le iba de la cabeza...algo lo llamaba desde su interior poderósamente a la vez que sentía un profundo miedo y una curiosidad creciente. Por fín se decidió ir.

    La tarde anunciaba lluvias contundentes y las nubes estaban muy bajas. Las puertas oxidadas no se podían abrir como abandonadas y en su interior no había nadie, sólo soledad. Ese algo lo encaminaba a traves de callejas estrechas repletas de nichos que se antojaban centenarios. Sabía y presentía que iría a encontrarse con algo que estaba relacionado directamente con él y así fué...

    Comenzó a llover. En una especie de placita, había una lápida con una grieta. De pronto se escucha el llanto de una mujer que lloraba y no había nadie. Giró varias veces sobre sí y el llanto flotaba en el ambiente pero la lápida le devolvió la atención. Se acercó y en ella pudo leer su nombre con la fecha de ese día tallada...Se rodeó para salir de aquel sitio a toda velocidad. Tropezó y cayó de bruces sobre una lanza de hierro fundido que adornaba una reja. Antes de morir, apareció aquella mujer como venida de ultratumba; era su mujer...

    Salió de la pesadilla y del hotel sin decir apenas adiós. Cuando pasó al lado del cementerio, apretó el acelerador pero al entrar en una curva cerrada, chocó de frente con un tractor y la profecía se volvió a cumplir...Su familia lo enterró en aquel lugar. Eran pobres y no podían costear el traslado...

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    1. Muy bueno, Buscador. Orientas y ubicas a ese vendedor, y a la mujer difunta, queriendo salir en su busca.

      Un abrazo

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  8. De esas historias para una noche con amigos al calor de un fuego. Muy misterioso final abierto además.

    Un beso dulce y dulce semana.

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    1. El final es le principio de l ahistoria, si te fijas. Lo imagoné contado ante un fuego, es verdad.

      Un abrazo y feliz noche

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  9. Mary Albada, le tengo miedo al miedo. Me quedé sin palabras.
    Un abrazo para ti, amiga, como el que tú te mereces.

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    1. Es que el miedo es ese estado incómodo e inquietante. Tendemos a esquivarlo, y con razón.

      Un abrazo grande.

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  10. Ay Dios...
    Como tenga pesadillas te denuncio, jajajajaja

    Besoooo

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  11. Para estas fechas no parece tan descabellado encontrarse con un fantasma en un cementerio. Eso de saber que la abuela fue una bruja, ya es otro cantar... jeje!
    Muy bueno, Albada, besotes.

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    1. Son fechas de homenajear a la muerte, y con ello, de recordar a nuestros difuntos, así que caben estos textos de miedo y brujas, creo :-)

      Un abrazo, Mirella

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  12. Historia escalofriante, no dudo que cosas así pueden suceder. Te dejo un abrazo tembloroso, aqui son las 12 medianoche y soy miedosa. Saludos amiga.

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    1. Mal texto para leer en la noche cerrada. Menos mal que no tendrías niebla :-)

      Un abrazo

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    1. Pues vaya usted a saber, Alfred. Aún no me enteré de qué narices hizo esa bruja :-)

      Un beso

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  14. Me ha encantado. Este género es de mis favoritos, y tu relato, crea una magnífica atmósfera en la que dejarse llevar… y sentir…
    Muy bueno, querida amiga.
    Abrazo grande, y feliz semana 💙

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    1. Esas nieblas densas siempre sugieren escenas de inquietud, creo

      Un abrazo

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  15. El árbol genealógico tiene una historia profunda detrás de la historia. La tragedia está rondando cerca.
    Y aquí estás tú para escribir su historia, y nosotros (tus lectores) para leerla y continuarla. Contándola a otras personas.

    Francamente, una historia de esas que se la puedes contar a otra y no perder el hilo del interés.

    Atentamente,
    Un diario personal más

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    1. Siempre late en ellos historias que no conocíamos. Las raíces nos dicen de dónde venimos, lo que nos ayuda a entender cómo somos y por dónde ir, o qué camino evitar.

      Un saludo

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  16. A buenas horas iba yo a entrar en un lugar así por mucho que me llame la atención y encima para descubrir el mismo dia que tu abuela era un bruja. ¿Le contará algo más el hotelero? Me apetece 2ª parte Albada.

    Abrazos.

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    1. Yo ni de broma. Cuando me encuentro algo que temo, mira, hago lo que puedo pero irlo a buscar...como que no :-)

      Pues no lo sé. Me atrae que esa abuela tuviera la capacidad de absorber la esencia de las personas, más que imaginarla entre brebajes de hechizos. Ya veremos. Un abrazo, y feliz noche, sin nieblas extrañas

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  17. Estremecedora historia, no me acercaba yo a un sitio así por nada del mundo, aunque me picara la curiosidad .
    El final es sorprendente, y la descripción del escenario es muy buena.
    Abrazos Aldaba.
    Puri

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    1. Habría de ser una curiosidad muy imperiosas, porque yo tampoco entraría, la verdad.

      Gracias. Un abrazo y por una noche tranquila

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  18. Muy bueno! Se ve que Luis fue empujado hasta ahí, por alguna fuerza desconocida para encontrarse con una parte de sí mismo que desconocía. Parece que ha heredado algunas dotes de su abuela materna. Tal vez su capacidad para conectar con los que están en el otro lado. Justo en el reverso de la vida. El hostelero va a desvelarle muchas historias en las que quizá, su abuela estuvo implicada. La relación con esa niña... es un misterio que queda en el aire...

    Pues me ha encantado y me ha llevado a la necesidad de imaginar un poco más allá... sobre "el más allá"... de este genial relato.

    Un placer su lectura, Alba.
    Besicos.

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    1. Es que un poco más allá del más acá, hay un universo que ignoramos. Yo no veo los rayos que usa mi microondas, pero existen y calientan las partícula de lo pongo a calentar. Quién sabe si hay algunas energías que aún no sabemos medir ni constatar. Tal vez haya personas que las captan.

      La abuela lal imagino absorbiendo, literalmente, la energía de quien ella odia, y les deja sin esencia. Por eso el cementerio alejado del pueblo, pero no he llegado a concretar si quiero o o no seguir la historia. Un abrazo y feliz jueves.

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  19. Hola de nuevo , un relato que me gusta mucho y como bien dice Galilea , me quedo con ganas de más por saber de la vida de esa niña , besos y feliz noche amiga mía.
    https://forecillaysubaul.blogspot.com/

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    1. Buenos días, Flor. Pensé que ya seguía tu blog, pero veo que no. Lo subsano ya mismo. Gracias.

      Un abrazo y feliz día

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