Aturdido hacia la libertad.
El camino a la libertad se perfiló estrecho,
jalonado con muros de opresión pétrea,
de techos bajos, de aire enviciado,
de señales de aire libre allí a lo lejos.
Poder recorrer tan pocos pasos
era la aspiración dormida de su alma.
Su cuerpo se había acostumbrado
al poco espacio, al recinto de su celda.
El día en el que se percató del azul,
del aire que olía a luz y libertad,
por un segundo incierto quedó paralizado.
Sus miembros no parecían responderle.
La costumbre de las medidas acotadas
había delimitado sus escasos movimientos.
Como un pájaro al que abre la jaula
le aturdió la infinita sensación de libertad.
Trastabillando,
salía del pozo de su prisión.
Aprender a ser libre, y decidir
nunca resultará fácil.
