Voy desgranando versos
al borde de aquella
orilla,
que me acuna y me
relaja.
que me recuerda ser
agua,
siendo agua estoy viva.
Quien me alienta y
quien me mata.
Mis metáforas marinas
nutren mis
almohadas blancas
como playas tropicales.
Mis versos de
intenso rojo
son remedos de
corales
vistos desde
lontananza.
Sirenas y
barcas varadas,
me miran
esperanzadas.
Los mascarones de
proa,
de mis versos de añoranza,
toman mi mano y mi
pluma
y escribo a mi mar
amada.
Salitre, arena mojada,
mi refugio de
ermitaño
cuando estoy ya
desbordaba.
Me transformo en
caracola
por recomponer mis
alas.
Renazco. Mi mar
aguarda.







