sábado, 5 de mayo de 2012

Buscando a Lara






Me llamo Philip y estoy buscando a una chica que llevaba una llave pequeña y dorada al cuello y que ahora sé que no es suya. Llevo en España cinco años y estoy a punto de acabar, a finales de Mayo, mi residencia como especialista vía MIR.

Mis padres y amigos me animaron a elegir cualquier otra rama, pero la medicina forense me cautivó desde muy joven, y jamás he dudado de mi decisión. Hasta hace una semana. Hice la autopsia de un varón, de mediana edad hallado en el suelo de su vivienda, sin antecedentes de patología previa. Era el propietario de una empresa saneada,  y su hermana, que le encontró tras no tener noticias de él,  hizo uso de las llaves del chalet y avisó a la policía. Insistió en denunciar el robo de un joyero especial, que había pertenecido a la madre de ambos.
El cadáver presentaba una huella de quemadura con forma de  llave en su mano izquierda. La muerte había sucedido por causas naturales,  y las contusiones en el cráneo eran consecuencia del choque contra el filo de una cama de hierro colado. El acto amoroso, en ciertas ocasiones, puede ser el factor desencadenante de muerte súbita en varones- Hubiera olvidado el detalle de la quemadura a no ser porque  conocí a Lara la tarde siguiente.

¿Qué puedo decir de ella?, que sus ojos eran inmensos, su cuello alargado y adornado de un cordón de seda negro con una llave dorada, que me llamó poderosamente la atención, pero ella, toda ella me dejó en un estado similar a la abducción. Hablan de amor a primera vista, pero siempre he pensado, que ni existe ni puede existir, que era una forma de definir una pulsión sexual súbita e intensa. Pero ahora no estoy seguro. Sus tejanos y su blusa prometían buena salud, su melena marrón se movía con el viento, y su mirada auspiciaba un cielo al alcance de la mano.

Se paró el reloj de la farmacia y y el del Ayuntamiento, el de la vida y la muerte, el que regía nuestras sombras, que el sol iba trasladando por la Calle Mayor, aquella que cobijó nuestras primeras palabras. Comimos juntos, sin dejar de hablar. Las miradas subieron en intensidad, las manos se tocaron, las almas se acercaron y los labios de ambos luchaban por no caer en la tentación de unirse. Me resistí a preguntar por la llave dorada y la tarde se cubrió de nubarrones grises, olor a lluvia y anhelo de que no acabase la magia que iba poseyéndonos, como una manta. mientras nos alejamos del pueblo en mi viejo Ibiza, y nos adentramos por un camino en la zona boscosa de las Montañas de Prades.

¿Cómo me dejé arrastrar por sus susurros, por su mirada en llamas, por la aterciopelada piel de sus muslos? , pues no lo sé. Sé que no fingió cuando tembló como una hoja y que se estremeció en espasmos con la claridad del primer relámpago. Que me desmontó bruscamente la cintura y la razón, y que algo había emergido en sus recuerdos, que le transformaron los ojos en un terror difícil de explicar. Me pidió que la dejara sola, insistió en que la lluvia no la molestaba, y me pidió, casi obligó, a que me marchara hacia el coche, aparcado en la cuneta de la zigzagueante carretera comarcal.

La última vez que la vi, se sacaba del cuello la cinta y me decía: Phil, tranquilo, yo te encontraré.

He soñado con ella. Tenía un bisturí número 23 en mi mano derecha, que, al acercarlo a su abdomen, se transformaba en esa llave.
Puedo jurar que su aliento en mi cuello era real, tanto, que me despertó. Lo lamento, no puedo seguir escribiendo. He comenzado a llorar como nunca en mi vida creí que se pudiera, y las lágrimas están empapando esta llamada de auxilio. Porque ahora mismo sólo acierto a sentir que si no la encuentro, moriré, y algo me dice que ella ya no me sabrá encontrar.

2 comentarios:

  1. Una gran historia de intriga aderezada de sexo y adrenalina. Me intriga Lara y me gustaría encontrarla pese a los antecedentes. El riesgo es un estímulo irrenunciable.
    Philip creo que ya no es competencia, se que se repondra. Ahora es mi oportunidad para ir a buscarla. Te dejo, me espera un largo camino.
    Un besote Albada

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    1. Pues creo, como tú, que Phil no morirá por ese único día que pasó con ella. Lara sigue en la unidad de jóvenes del hospital psiquiátrico Pere Mata, donde aseguran que pronto podremos saber qué pasó en el chalet del empresario. Lo constatado, por la policía científica, es que hallaron el supuesto joyero robado con una única pieza: un escarabajo egipcio, de amatista,(de la sexta dinastía, con una inscripción en su base).

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.