miércoles, 17 de octubre de 2018

¿Problemas inexistentes?



Para Luis, esos ochenta quilos de toda la vida, quedan lejos. Me mira, con esos ojos cansados de preguntar hasta cuándo le van a seguir manteniendo ahí, adherido a una cama de hospital cuando todo está perdido.

-Suerte que no tuvimos hijos-me dice por enésima vez.
Y no sé si llorar o hacer ver como que no soy consciente de sus treinta y cinco quilos. En estos meses he usado todas las estrategias que conozco para intentar que no sufra más.

-Sí, para un niño sería muy triste verte con este aspecto, mejor más adelante, cuando te recuperes-digo, acariciando esa mano que fue fuerte y que ahora parece la de un cadáver, 

Sus ojos, hundidos desde hace meses, me producen una pena indecible. Observo su respiración, que poco a poco se ha ido haciendo más somera y más ruidosa, y a ratos me pregunto quién es ese extraño de color céreo. Miro las fotos de boda, con Luis exultante, y ruego porque pueda marcharse sin sufrir más. 

Los sueros, amigos ya inseparables, el gotero, fiel a la cama, las zapatillas de cuadros, que ya arrastra, y esas batas blancas abiertas por atrás, son su nueva indumentaria, su nueva vida. Si puede llamarse así. Ese cáncer terminal es una sentencia inapelable. La báscula, él y yo sí lo sabemos.

Y es que a algunos "católicos" les interesan las vidas que todavía no han nacido, y las de aquellos que quieren dejar de vivir. Cuando no tienen un problema en su ámbito personal dicen: "Ese problema no existe". De hecho ya pasó con otros temas, como el divorcio o el matrimonio homosexual. Situaciones que no requerían legislarse, pero que, sin embargo les vinieron de maravilla en sus vidas personales.

22 comentarios:

  1. Otro relato duro y reivindicativo, de esos que deberían hacer reflexionar a los que no se atreven a encarar la realidad en base a sus creencias religiosas. Vivir y morir dignamente es lo único que nos queda en este mundo en el que estamos de paso. Tanto si uno ha sido muy feliz, relativamente feliz o infeliz en esta vida, ¿por qué hay que dejar que la abandone sufriendo innecesariamente y haciendo sufrir a los que le rodean?
    Estupenda forma de plasmar en palabras un sentimiento tan profundo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estamos de paso, y no elegimos nacer ni dónde ni cómo hacerlo. Me parece hipócrita la postura alguna declaración. Los cuidados paliativos, donde están bien consolidados, son una forma un poco más humana de dejar esta vida. El hombre de mi texto tenía treinta y cinco años y esa vida por delante que se podría presuponer ya no existe. Es inhumano hacerles sufrir, es inmoral.

      La lucha titánica, expresada por Isabel Allende ante la muerte anunciada de su hija, es un ejercicio de humildad y un mensaje de humanidad. Ver morir a alguien, de día en día no sé si prepara para dejarles ir, porque las muertes súbitas, por accidente casi siempre, cuentan mucho, pero mucho, pero al menos dejan una imagen reconocible de ese joven. Un abrazo

      Eliminar
  2. Es un relato duro, pero real y soy consciente de lo que el mismo trata de decirnos. Como bien dices, "hasta que no vemos morir lentamente, a alguien" no nos damos cuenta de lo que significa algo así.
    Un abrazo y feliz día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es duro ponerse en la piel de quien agoniza de una manera tan lenta como implacable, y no ver una postura de humanidad. Es difícil imaginar lo que se siente yéndose de tal guisa, atado a tubos y una cama, con la certeza de que nada ni nadie podrá impedir que acabes por decir adiós. Imagino la guerra de tantos y tantos que pedían ayuda.

      Un abrazo

      Eliminar
  3. El invierno llegaba promiscuo este año. Los huesos dolían anunciando el cambio de tiempo y la soledad le llevaría hasta la primavera...Alguien le dijo que a su edad debería dejar el pueblo e irse a una residencia de ancianos porque dirante el invierno estaría solo, mas solo que la una. Pero la forma de vivir la elegía el y nadie más. Tenía a sus cabras María y Aurora, a su perro Sultan y a su burrita Irene. La soledad le invitaba a profundizar en su corazón enseñándole remedios para cualquier mal del espírituy sí, para sentirse un hijo más de la naturaleza.

    Los copos de nieve se derretían en su cara cuando miraba al cielo pero ya estaba provisto de comida y de bebida, de leña y un transistor de radio que lo mantenía de alguna manera en contacto con el mundo. Isaías (que así se llamaba) era el útimo habitante de su pueblo perdido en el pirineo pues con profunda madurez, eligió su vida hasta el final porque aquello era que lo unía a la tierra y entrar en una residencia de ancianos, era algo que no le convencía...

    El frío era intenso hasta calar en los huesos y el viento del norte llegaba para helar el aliento si salía de su casa. Los animales estaban atendidos y el transistor de radio anunciaba una ola polar como no se conocía.

    Llevaba un tiempo con dolencias. Un dolor aparecía cada vez con más frecuencia hasta que una mañana, orinó sangre. Aquello le preocupaba y nunca jamás estuvo enfermo que no fuera algún resfriado o el dolor de huesos herencia de su madre. Tenía fiebre y de pronto le entraba mucho calor como que los escalofríos le recorrían el cuerpo. El final ya llegaba, lo sabía. Un bulto en la ingle se hacía prominente orinaba mas y mas sangre. Estaba rodeado de nieve y su perro sultan no lo dejaba ni un momento como si fuera sabio de lo que vendría...

    A veces se levantaba al recuperar fuerzas. Daba de comer a los animales pero por su mente y según lo que creía, aquello era un cancer que lo carcomía como la termita a la madera...A veces perdía el sentido y procuraba comer y beber agua para su boca sediente hasta tomar una determinación.

    Dejó libres a todos sus animales. Se bebió alguna botella de vino para emborracharse llorando su triste y duro final. Tenía bultos en el cuello, en las piernas, en el vientre y en un intento de recuperar fuerzas, colgó una cuerda en la viga en el cobertizo y se ahorcó...

    Con las primeras luces de la primavera, Alfonso, el cartero rural, fué a visitarlo para jugar su partida de ajedrez. Cuando vió el cadaver, sólo asomaban los huesos comido por los buitres y los cuervos. A pocos metros, su perro Sultan también estaba muerto porque jamás lo abandonó...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Texto entrañable y sabio. La fidelidad a uno mismo y sus querencias. La coherencia de un estilo de vida que mantener hasta el último aliento, nunca mejor dicho. Esa soledad, más sola en la vejez, más dura en la vejez, más implacable en el invierno, era el precio a pagar por la coherencia, y él lo pagó. La figura de la viga la he conocido y la de estirarse a esperar al tren también, y meterse en el mar hasta dejar de existir igualmente, y en los tres casos eran hombres, el más joven de setenta y el mayor de noventa y seis años. No pensé que fueron cobardes, ninguno de ellos.

      La figura del cartero rural es conmovedora. Por cierto, la vagabunda, demenciada por sífilis en tercer grado y que llevó la sarna a la residencia donde asistencia social de un pueblo de seis mil habitantes la llevó, acabó por escaparse, a pesar de que ascensor y puertas tienen un código numérico de apertura. Días más tarde encontraron su cadáver en la cuneta de una carretera secundaria. Son casos poco frecuentes, porque la sociedad ha cambiado y a falta de teléfonos móviles hay cierta cobertura social, pero existen esos seres del pirineo profundo y esas Sofías, perdidas en las sombras de una enfermedad. Seguramente escribiré sobre Sofía, hasta donde sé. Anciana de belleza rotunda.

      Muchas gracias por compartir este relato, Buscador. Un abrazo grand y feliz miércoles

      Eliminar
  4. Rotundo y lacerante escrito. Algunos hombre no solo son inhumanos con los animales, lo son también con los propios hombres.
    Tal parece como si disfrutaran con el dolor irremediable de la agonía. Es puro sadismo.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hasta a los mejores caballos de carreras, los más caros y queridos, se les sacrifica cuando sufren. Siempre que sea por acortar la agonía, es más humana la eutanasia que seguir martirizando al cuerpo. Es que concepto de ofrecer el sufrimiento a Dios, ahora que lo pienso, es un concepto muy raro, porque qué Dios quiere ese sufrir de quien ama, me pregunto. En fin, cosas de la religión, que es siempre una creación humana.

      Besos, Juan L. Feliz día

      Eliminar
  5. Que dificil es el cáncer. Escribir sobre él, dar cuenta de lo que se vive y se siente estando en la situación y en la de los familiares y amigos.
    Muy duro relato pero necesario. Gracias.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una enfermedad que ya no significa la muerte, pero siempre que se pille a tiempo y responda a un tratamiento. Por desgracia sigue habiendo situaciones terminales. Por esos pacientes cuya paciencia se acaba y cuya esperanza no existe, debería legislarse una salida

      Gracias por tu lectura. Un abrazo

      Eliminar
  6. Bravo, querida amiga. Poco más puedo o quiero añadir. Tan solo una sincera ovación por este gran grito, duro y real, al que me aúno totalmente.

    Un abrazo, y feliz día 😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Hay situaciones que son tan duras, que nadie está preparado para afrontar. Estas situaciones nos recuerdan que somos vulnerables y además perecederos, lo que no deja de ser una lección de vida

      Un abrazo y jueves lindo para ti

      Eliminar
  7. Me aterra pensar que algún día tenga que vivir eso, sea en mis carnes o en las de alguna persona conocida.
    Tiene algún sentido esa agonía interminable?
    Creo que ninguno.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La agonía, para ser digna, ha de ser breve, a mi criterio. No le veo el sentido a prolongarla, y me parece inhumano.

      Un beso

      Eliminar
  8. La vida debe tener dignidad para ser una buena vida, si ya deja de serlo, o sino se puede vivir dignamente como toda persona merece, también hay que ser humano y permitir tal vez una partida por medios asistidos. Yo lo creo así cuando una enfermedad es incurable y va deteriorando el cuerpo. Pero si pensamos que muchas veces se mantiene a personas conectadas a respiradores solo por una esperanza, más difícil aún es otorgarle la posibilidad de morir a alguien que aún respira por si solo, aunque no haya esperanza.

    Un beso dulce.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que mientras hay vida hay esperanza, dice el refrán. Es un tem que no se ve igual si hablamos en tercera persona que si lo vivimos. Porque nunca sabes cuál es el mejor momento. No hay buen momento para dejar ir a quien amas, pero siempre que aún le reconozcas. Es un tema difícil. De un coma profundo casi nunca se sale, la verdad. Pero no vería fácil desconectar a un ser querido.

      Un abrazo grand ey felzi jueves

      Eliminar
  9. No entiendo esa manía por hacer vivir a los otros con unos codigos propios que se los saltarán en cuanto les interese.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé si la ignorancia es atrevida, o hay pensamientos crueles, sin más. Nunca entendí que si las leyes permiten poder algo algo, y no obliguen a hacer otra cosa, molesten tanto a algunos. Son seres despreciable.

      Un beso

      Eliminar
  10. Hola de nuevo cariño ; sabes mi abuela murió de cáncer tenía más de 60 años cuando se lo detectaron y aún así vivió hasta los 75 años cuando el cáncer la demoró por dentro . Besos de flor .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El cáncer hoy en día se detecta antes y se puede luchar, pero cuando se ha extendido y hay metástasis, el declive puede ser lento pero ostensible. Me alegro de que, a pesar del cáncer, que acabó ganando la partida, tuviera una larga vida

      Ver sufrir a quien amas es tremendo. Un beso grande, Flor

      Eliminar
  11. Es triste esta enfermedad... Muy triste.

    Un beso muy grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El cáncer ya con metástasis, que llaman grado IV, es una sentencia de muerte a corto plazo, y de dolor. Hacer las agonías largas me parece cruel, la verdad.

      Un abrazo grande

      Eliminar

Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.