Translate

miércoles, 18 de mayo de 2022

Día de los museos

 


Rescato un post que ahora creo que va como anillo al dedo.

Ahora, recuperada la lozanía del primer lienzo, las dos Giocondas luchaban por su espacio. La joven, recién expuesta, le decía a la  mayor:
- ¿No estás cansada de sonreír en el Louvre? ¿por qué no nos retiramos  al Prado?. Vente conmigo.
La mayor contestó - ¿Al Prado? quía, yo prefiero París.

Para no ceder entre París y Madrid, el consejero de El Prado propuso que ambas imágenes fueran expuestas en L´Hermitage durante tres meses. La joven, en la nueva ubicación,  se quejaba de la inmensidad nocturna del museo, y la mayor de las corrientes de aire del pasillo. Para colmo, apagaban por la noche el transformador de la luz de emergencia, porque los flahses de los japoneses calentaban sobremanera los cristales que las protegían. A las dos semanas,  ambas estaban hasta el gorro de miradas, de flashes, de gente y de estar tan quietecitas.

Querían poder ver otras dependencias, otras paredes, a otras personas, así que decidieron escapar al sótano de los restauradores. Pasaron por las salas de Egipto. Se detuvieron ante lo ignoto para ellas. Jamás habían oído hablar de tales maravillas,  y envidiaron el estado de conservación de algunas momias, así que, siguiendo con la idea de visitar a sus restauradores, prestas, siguieron su paseo, con el mármol fresco en sus pies desnudos con la esperanza de encontrar alguna momia o lienzo por reparar por ellas mismas.  Era medianoche, y llevaban siglos sin coger un pincel, ni una aguja, ni nada de nada, sólo sonriendo a un tal da Vinci, un pintor muy bueno, pero aburrido, y a su pupilo. Querían buscar a la Venus de otro florentino, por compartir experiencias.

Los ropajes les pesaban en exceso, así que se quedaron en enaguas, llegando donde los restauradores tenían, en sus anaqueles, filas inmensas de pigmentos, pinceles, lupas e hilos de diversos materiales.

En el suelo se apilaban bastidores sin lienzos, y rollos de telas pintadas escondían las maravillas que había que restaurar. Entre los restauradores estaba Cinzia Pasquali, quien ganó el concurso internacional para la restauración de una pieza prestada por la Galeria Uffizi y que se había deteriorado.

De pronto un profundo perfume inundó la sala y advirtieron que una sombra se acercaba entre aroma de incienso y pachulí. Ambas se escondieron tras un Adonis sin manos, y ante su asombro, apareció en el dintel de la puerta, muy cansado, el David de Miguel Ángel, quien había hecho el camino a pie, desde Florencia.

- Un poco cabezón- dijo la joven. La mayor no la oía, aunque también pensaba en proporciones, y su mirada estaba fija en otra zona.

Se dirigieron a la zona de trabajo de Cinzia y describieron la Venus de Botticelli, como una pelirroja un poco descocada, algo entrada en carnes y con cabello del todo imposible de dominar. Ellas tenían bien presente la postura forzada que tuvieron que mantener como modelos de Leonardo y no pudieron evitar una cierta envidia. Le sugirieron reparar un poco por aquí y otro por allá, un tinte, un buen maquillaje, en fin, mejorar el aspecto. Mientras la mayor orientaba los cambios, David seducía a la joven, quien llevaba demasiado tiempo sin un hombre de piedra cerca. Entre bromas y veras, se animaron a hacer tonterías por los rincones, ante la mayor, quien les acabó dejando en paz, porque ella también había sido más joven.

El vigilante diurno, al llegar al pasillo de las Giocondas sufrió un desmayo. Los cristales y los bastidores estaban en el suelo,  sin lienzos. Pulsó la alarma. Se congregaron otros vigilantes armados, se cerraron las puertas,y con los policías inspeccionando el sótano, exclamaron en aleluyas nerviosas al ver los dos cuadros y un David en un rincón.


28 comentarios:

  1. Una historia basada en la realidad, estuvieron juntas es cierto, supongo que si seguimos tu relato es posible que hayan creado un chat de Whatsapp con todos los personajes que citas, (me encantaria estar en él) Me ha encantado tu modo de celebrar el dia de los museos, tus relatos siempre son magníficos en el modo, la forma y composición. Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que siguen en contacto, las vi hace poco a ambas y se parecen mucho :-)

      Un abrazo, y gracias.

      Eliminar
  2. No sería nada raro que en los museos, por la noche, hubiera correrías entre personajes de las obras. Piedra o plástica pictórica no pueden impedir el lado humano del que han insuflado los artistas a los personajes representados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tengo más relatos de ese tema. En el Prado, y sí, me imagino aventuras con los personajes de las pinturas :-)

      Un abrazo

      Eliminar
  3. No has podido traer mejor relato en este día . Me has recordado un libro que acabo de leer "Ocho colores en la bañera" de Yolanda Royo , si tienes tiempo te lo recomiendo , dar vida a los cuadros tiene su misterio y no sé que decirte puede que hasta pueda llegar a ser verdad. ahí lo dejo. Exclente micro. Un besazo y feliz miércoles.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues a ver si lo consigo. Muchas gracias, Campirela.

      Un abrazo

      Eliminar
  4. Un apetecible día de los museos. ;)

    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Otra vez siguiendo con interés tus relatos que no dejan de sorprenderme. Felicidades Maripau.
    Un abrazo y feliz día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este ya lo tenía, junto a otro del mismo tema. Muchas gracias. Un abrazo

      Eliminar
  6. Tu imaginación es maravillosa.
    Gracias por compartirla.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me ha sido muy útil, por eso la sigo cuidabdo :-)

      Un beso

      Eliminar
  7. Fascinante! Has jugado con el arte, dentro de un museo, les has dado vida y movimiento, (pícaro, también) y te ha quedado una interesante historia para el día de los museos. Es una bonita forma de motivar las visitas y de una manera muy lúdica
    Te felicito!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te gustara, porque yo escribiendo, la verdad es que disfruto. Gracias.

      Un abrazo

      Eliminar
  8. Cuando se dice que el arte tiene vida, supongo que no se piensa en una historia así, aunque bien puede ser. Un relato muy creativo, me causo gracia aquello de las proporciones del David, es lo que tienen los Adonis, por lo demás una acotación muy artística ;)

    Un beso dulce.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es curioso pero pienso como ellas. Esas manos son muy grandes, y la cabeza...bueno, para mi gusto es pequeña :-)

      Un abrazo

      Eliminar
  9. Pero qué original, estupendo y educativo relato! Como siempre tus textos son sorprendentes, plenos de calidad y originalidad.
    Te admiro!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, pero no es más que echar a volar la imaginación ¿eh?

      Un abrazo, Luna

      Eliminar
  10. Que historia, como nos gusta imaginar que los objetos toman vida cuando no miramos. Me ha encantado.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya somos dos. Me encanta imaginar vida en las cosas. :-)

      Un abrazo

      Eliminar
  11. Ante todo gracias por haberla repuesto porque aunque recuerdo el hecho de los cuadros de la Gioconda, pero no recuerdo tu texto, bien porque no lo leí o porque la memoria ya no es lo que era.
    En cualquier caso, debo decirte que me encantó.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te preoupe, son muchos posts en esta década :-). Muchas gracias.

      Un abrazo, Tracy

      Eliminar
  12. Gracias por recuperarlo. Ha merecido la pena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Súper original. Los cuadros tienen alma. Me ha encantado de tu mano seguir las correrías de tus dos "Giocondas".

    Enhorabuena
    Un beso y mucha felicidad

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La tienen, porque en parte es la de quien es retratado, y en parte del autor, es verdad.

      Un abrazo

      Eliminar

Ponen un gramo de humanidad. Gracias por leer.