lunes, 14 de mayo de 2018

El pato


Aquel ave se sentía  el cisne más bello del estanque, y es que hasta el pato más orgulloso le admiraba cuando nadaba con la majestuosidad de un príncipe blanco y orgulloso. De hecho le gustaba más dejarse admirar por los patos que por los dos congéneres de su  charca. 

Lin, la granjera,  hacía guardia por tal de retorcer el cuello del pato más gordo, porque tenía una receta recién encontrada de su abuela, pero el marido, Ming, tenía intención de que la granja medrase para comercializar sus patos, y rezaba por la enorme suerte de tener tal semental, al que cuidaba con esmero.  Un día la mujer no pudo  más, y en descuido hizo prisionero al pato feliz

El cisne le buscó, sin éxito. El marido, intuyendo el destino del animal, fue a la cocina , donde pilló a su mujer con las manos en  el cuello del pobre pato. Al lado, un cuchillo del tipo Kai Seki Magoroku Yanagiba, descansaba sobre una madera.

- ¿Qué haces, mujer?, ¿cómo se te ocurre matarlo?, preguntó alarmado, mientras arrancaba de las manos la comida en ciernes
- No lo mataba, le daba un masaje relajante en el cuello, querido Ming, alegó la mujer, aceptando que el marido le dejase sin el ingrediente principal de su comida
- Te creo, dijo a regañadientes, pero prométeme que no volverás a traer el pato a la cocina
- No volverá a pasar, lo prometo. No me volverás a pillar.









29 comentarios:

  1. No le queda mucho al pobre animal :)
    Un beso.

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    1. Esa mujer con la receta y un cuchillo es un peligro. Porque advierte que no la volverán a pillar, pero nada dice de volver a intentar matarlo :-)

      Un beso

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  2. Un bonito relato. Está claro que a esta mujer china le gusta el pato laqueado, por ejemplo, así que al pobre animal me temo que no le queda ya mucho.
    Un beso

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    1. Creo que le anda mirando con ojitos de cocinera desde hace días. Pobre pato :-)

      Un beso

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  3. Me parece que no va a cumplir la promesa, y como el marido no esté al loro, cuando se descuide le rebana el pescuezo al pobre pato.

    Besos Albada.

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    1. El tema era ese, que lo importante para ella es que no la encuentre con las manos en la masa, del cuello del pobre bicho

      Besos

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  4. Más sincera no puede ser jajaja… Bien clarito se lo ha dicho; a la próxima, no la pilla!
    Gracias por sacarnos sonrisas en este lunes, mi querida amiga 😊
    Bsoss enormes, y muy feliz semana!!😘

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    1. Yo que el marido empezaba a buscar otro semental patuno :-)

      Un beso grande y feliz lunes, Ginebra

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  5. Si es que innovar en la cocina se está convirtiendo en una obsesión. ! Pobre pato !
    Besos

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    1. Se experimenta tanto con la cocina, que pronto habrá un sorbete de pato desoxigenado :-). Yo, sin embargo, cada día me tiro más a los vegetales.

      Besos

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  6. Jaja Exacto, no la va a volver a pillar. Buen relato, aunque lástima por el patito.
    Te dejo un abrazo, Albada.

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    1. Es que era muy tentador lo de hacer que diga que no la pillarán, pero no que no desista de hacer su guiso.

      Un abrazo

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  7. El marido debería vigilar su propio cuello...

    Besos.

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    1. Tienes razón, con la determinación de esa mujer, mejor poner tierra por medio, no sea que en un arranque de rabia use el cuchillo contra él :-)

      Un beso

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  8. Un toque de humor siempre viene bien.
    Un abrazo.

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    1. Es que con pocos patos y un cisne de adorno, el estanque está para pocos platos, así que sólo faltaba la insistencia de la mujer en cocinar :-)

      Un abrazo

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  9. Jajaja Me da a mi que no era vegetariana. Ese pato tiene los días contados.
    Un beso

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    1. No sé yo si fue buena idea casarse con una mujer que come carne, pensándlo bien :-)

      Un beso

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  10. Está decidida y eso no lo frena ningún Ming, nacido o por nacer. Abrazos

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    1. Ahí seguro que no sirven las promesas, debe salivar la pobre mujer cada vez que da de comer a los patos, así que yo los cambiaría por gallinas ponedoras.

      Un abrazo

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  11. Y en la próxima tentativa, que no ande cerca el marido, que le puede caer "la del pulpo".
    Gracias por el humor.
    Besos.

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    1. Pobre hombre también, porque entre la determinación de su mujer por comer pato, y que parece que maneja los cuchillos, yo que él emigraba a Brasil

      Besos

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  12. Jajaja. Gracias por aranca una sonrisa a primera hora de la mañana. Que mania le ha entrado a la dueña por hacer la receta de la abuela. Creo que no hay quien save al pato.
    Un abrazo.

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    1. Como no haga vegetariana de golpe, yo tampoco creo que el pato se salve :-)

      Gracias, Josefa, por tu lectura. Un abrazo y feliz lunes

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  13. Jajajaja menudo masajito relajante al cuello cualquiera se fía de ella jajajaa.

    Muy buen relato con humor, me ha encantado.

    Besos enormes.

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    1. No veo mucha salvación para el pato. Tal vez que se haga vegetariana la mujer, pero salvo eso, ese pato acaba en la cazuela seguro :-)

      Un beso, y que esas sonrisas permanezcan en tu cara por mucho rato.

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  14. Ahhh jajajaajja pero que bueno, excelente, me has encantao, tiene muchas aristas este relato jajajaaja.

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    1. Tienes aristas, porque los humanos somos seres poliédricos, imagino.

      Me alegra que te haya gustado el post. Un saludo y bienvenida a este rincón

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