miércoles, 2 de mayo de 2018

Fotografiando

Foto de Google


Se había pasado la vida comprando, poco a poco un equipo de fotografía de alta gama. Todo merece la pena ser fotografiado, era su lema. Así había acumulado unas veinte mil fotos, entre reportajes viajeros, paseos cotidianos, amaneceres marinos y de montaña, y un abanico de retratos, algunos robados, de las variopintas personas que se habían cruzado en su camino.

Un día descubrió un grupo de cazatormentas, y reconoció que su gran ilusión era hacer fotos de rayos, así que, sin dudarlo, se puso en contacto. Allí le aconsejaron que se hiciera con un temporizador programable, con tal de poder hacer ráfagas de disparos. De esa forma tendría garantizado poder cazar el nanosegundo exacto de un gran rayo en caía libre.

Los pronósticos del meteocat era inapelables, se acercaba una tormenta con gran aparato eléctrico, así que, armado con su equipo se subió al Montseny, a lo más alto, dejando atrás las masías del camino. 

Consiguió plasmar el momento exacto en el que su brazo era tocado por un rayo. Sobrevivió, reconociendo que era un hecho insólito haber captado el momento de su muerte. Lo único que le quedó, amén de un equipo carísimo hecho fosfatina, fue la particularidad de producir descargas eléctricas cuando apretaba la mano de los demás, por lo que evitaba, desde entonces,  las presentaciones formales. 

Ahora vive solo, y no sale a pasear cuando hay tormentas, pero cuando quiere lucirse con sus sobrinos, se pone unos zapatos de suela de goma, y le basta con acariciarles el pelo para tener unos ratos de risas garantizadas. 



16 comentarios:

  1. Se quedó con su rayo :)
    Un beso.

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    1. Sarna con gusto no pica, dicen. Logró su foto. :-)

      Un beso

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  2. Entrada que trataré de que no lea mi compañera. Sufre de brontofobia y lo pasa muy mal con las tormentas.
    Me ha gustado comprobar que tratas el encargo con una dosis de humor.
    Besos.

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    1. Los miedos a veces tienen una base atávica. A mí en particular me impresionan los rayos, y me quedo ahí esperando el trueno, que a veces parece romper en jirón el aire. Al menos, puestos a parar un rayo, que quede algo positivo. :-)

      Besos

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  3. Un relato muy ingeniosos y superdivertido.
    Lo que me gustaría tener ese poder, me lo iba a pasar pipa...

    Besos.

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    1. jajaja, es que no mal que por bien no venga :-)

      Un beso

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  4. Me gustan las tormentas desde pequeña, las he vivido espectaculares, a mi abuela le daban mucho miedo, a mi hermana le aterran un rayo se coló en su casa de la playa y vió como las chispas recorrían la instalación eléctrica pasando por la nevera, el calentador y algún otro aparato. Esa tarde se puso de parto, todo salió bien. Tu relato me ha hecho añorar las de antes, ahora son mas "decafeinadas" Un abrazo

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    1. Bueno, ponerse de parto en plena tormenta ha de ser impactante. Vaya experiencia familiar. Impresionan, tal vez ahora menos que antes, pudiera ser, imagino que hay más pararrayos y eso da la sensación de que son menos intensas.

      Que no nos pille nunca. Un abrazo

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    2. Lo malo es cuando de estropean los pararrayos, que atraen el rayo y te lo meten en casa.
      Curioso relato.
      Un abrazo.

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    3. Los rayos tienen tan potencia, que allí donde caen, hacen estragos. Antes, si recuerdas, cuando había tormenta, se iba la electricidad de las casas, con mucha frecuencia y daba pie a encender velas, lo que aumentaba el miedo que la situación provocaba

      Un abrazo

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  5. Las tormentas son peligrosas, y las de los pedos depende donde caigan son peores.

    Besos.

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    1. Son tan peligrosas, que quise dotar a la ficción, que no imposible, una dosis de humor. A mí me impresionan porque me recuerdan la potencia de la naturaleza y la pequeñez del ser humano

      Besos

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  6. Prefiero un texto movido por un suceso curioso a que propicie comentarios de mal gusto con supuesta gracejo que me antecedió.

    Un abrazo, Albada.

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    1. Los textos acaban siendo como uno los escribe, y cada quien hace su propia interpretación.

      Es la gracia de los blogs, donde de hecho se comenta desde la propia lectura. Un abrazo fuerte

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  7. Cuando hay truenos y muchos relámpagos me dan un poco de yu yu esa es la verdad, recuerdo una vez estando de vacaciones en la playa nunca vi una tormenta tan tremenda, ese día sí que pasé miedo.

    Más besos.

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    1. A mí no me dejan indiferente. No me tengo por miedosa, pero olas inmensas, volcanes y tormentas con gran aparato eléctrico, me sobreviven por recordarme la fuerza imparable de la naturaleza. Me recuerdan siempre que podemos dominarla, pero hasta cierto límite. Y eso me hace humilde como ser humano.

      Imaginaba, hace muy poco, un bosque, que veía precioso, que fuera diciembre y con tormenta. Pues en vez de precioso lo hubiera vivido como pesadilla, y me sobresalté con el pensamiento. Poco después hubo esa tormenta, vivida en mi casa, al abrigo del mundo, y pensé en mi paseo previo. Ya ves la vida y las musas lo que acaban produciendo:-)

      Un beso de sol y playa iluminada. Un beso grande.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.