domingo, 11 de marzo de 2018

Tiempo de arena y sal

 Un péndulo de Foucault. De Cosmocaixa

El trabajo era agotador. Cuatro mil trescientos noventa y nueve,  y cuatro mil cuatrocientos. Ese último  granito de arena cayó sobre el montón . Silencio. En el taller se podía escuchar a una mosca.

Súbitamente, alguien había entrado y miraba la esfera del reloj de pared y la mesa de trabajo de manera alternativa. 
- ¿No te había dicho que atrasaba?, ¡te has descontado chaval, hace cinco granos que tenía que haber caído! - le gritó el maestro al  aprendiz.
- Sí maestro. Volveré a empezar
- Ajústalo. Luego lo compruebo. En dos mil granitos de arena vuelvo.


16 comentarios:

  1. Suerte que los japoneses acabaron con todo eso...

    Besos.

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    1. Sí, ya no hay problema. Salvo los microondas que se han atrasado cinco minutos

      Un beso

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  2. Muchos son los trabajos como el de esta metáfora.

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    1. Los hay muy cutres y mal pagados, además. La metafora, si la hay, es el maestro, quien calcula en granos de arena.

      Un abrazo

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  3. Los de sol no retrasaban hasta que les dio a los humanos por funcionar a distinta hora que el sol.

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  4. En verdad hay trabajos precarios, lástima que existan, y que se tenga que vivir como esclavos.

    Besos y dulces sueños.

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    1. Hay trabajos extraños. pero el que yo relato no creo que exista. Hace muchos granos de arena que me preocupa, o me hace reflexionar el tiempo. Y sí, hay trabajos raros.

      Un beso, dulce semana, María. Una semana cargada de muccccchoooos granos de arena felices.

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  5. En unos cuantos granos de arena vuelvo.
    Un beso.

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    1. Nos vemos en unos miles de granitos de arena.

      Un beso y hasta muy pronto.

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  6. Y de recordar.
    La madrugada no es su tiempo, tampoco la noche juega con ella hasta las tantas, no transita su espacio entre la penumbra de la noche estrellada.
    Palabra sobre palabra se desliza del alba hasta el ocaso, lugar limpio y bien iluminado donde amistad, hospitalidad y cuidado van surgiendo como primavera adelantada.
    Su ancho espacio y largo tiempo dan fuerza a ese viento que te deposita en fructífero puerto, nunca fueron tan cortos los caminos que te llevan a esa casa del amigo. Saliendo amistad, la primavera avanza y tiempo y espacio se encogen y adelgazan.
    Un millón de felicidades y un beso enorme.

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    1. Me acuerdo de noches de borrachera de letras, cuando insomnes galopábamos hacia universos de azul y de estrellas. Mientras duermes. se encabritó la luna. Se desorbitó un planeta. Se encajó mal encajado, entre la piernas,
      la luna entre los reflejos dorados de un mar sin fondo, cuajado de sueños.
      Y vimos, entre nubes de algodón, la savia de los pinos, los barbechos
      de campos de cenizas que, aterradas, consideraban enterrar mil y un desvelos. Y el aire de vestía de caracolas. Y el lunar de tu cara se me antojaba la pálida luna, que entre sueños, de encajes de bolillos de las letras, te adornaba. No entiendo cómo el ruiseñor se durmió descalzo. No capto cómo se acalló el firmamento entre adolescentes brotes de requiebros que miraban al mar, dando la espalda a una amanecer de luces sin espejos. Hoy el volcán de los silencios, como galopes en mis cuerdas bucales se han dejar de lado. Cogeré un tema de letras de los tiempos, y seguiré un caminito por ahí.
      Por los requiebros de los tiempos pasados, por las avenidas de los recuerdos

      Un beso y hasta otro rato, con granitos de arena irisando la mirada de ambas, bajo la luna de Marzo, ante un amar de abriles que cobijar.

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    2. Me pasmas y me quedo sin palabras, la pluma se niega y decae como hojas de otoño arrastradas por el viento, las musas me dicen basta y se pliegan ante tu talento, riendo felices por habermelo escondido todo en un pequeño lugar resguardado de cualquier contratiempo.
      El mundo está muy mal repartido, yo en la próxima vida quiero ser gato en Suiza ;)) o tener tu increíble capacidad para hilvanar palabras y letras. Gato mejor, no pegan golpe y la pereza junto con la gula son mis pecados capitales favoritos.
      Un beso enorme. Y gracias, es precioso.
      Un

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    3. Jajaja. Eres un personaje. Este rincón blanco, a pruebas de cortinas corridas y miradas impertinentes, es donde, lo que es la vida, nos hemos reencontrado. Gato, mejor te reencarnas en gato. No hay talento, no te engañes, era un tirar patrás palante, y dejar que las letras se estremezcan, se agiten, se vayan a diálogos de besugos en noches de insomnio, y van saliendo solitas, en hilera, hasta formar frases. Poco más.

      Un beso grande, que se reafirmará con un yantar que está al caer, recordando y festejando tu visita.

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  7. Este relato es como una metáfora al sistema laboral. Estar preocupado de cuestiones sin importancia, mínimas, pero relevantes solo para uno que recibe un sueldo a cambio.

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    1. Pudiera ser que muchos trabajos manuales repetitivos son reemplazables. Desaparecerán. Cómo medimos le tiempo al final importa poco, porque el tiempo pasa. Inexpugnablemente. Inmisericorde. La relación entre dueño y trabajador siempre es difícil, porque el factor humano pesa demasiado.

      Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.