jueves, 22 de noviembre de 2018

Mirando al mar

Tomado de Google


Sus cabellos sedosos, adornados con corales, fue su primera visión al sentarse en las rocas. Tuvo la sensación de que una especie de perlas, bordeando su cuerpo, emitían una luz imposible de plasmar. Las estrellas de mar, y los caballitos alados del fondo marino, rozaban su cuerpo, de virgen de sal. Ahí, encorada a poca profundidad, como un navío varado, tenía, a ojos de Luis,  la claridad especial que sólo poseen las mujeres desnudas, en la oscuridad del plenilunio. Sentía que ante ella, su mirada se relajaba, y podía, en ese instante, disfrutar de verdad, del firmamento estrellado. Al fin podía soltar una risa cómplice al destino, que se abría ante sus ojos, abierto y con vocación de largo recorrido.
Esa mujer era como sueño de presente,  que podía desvanecerse en cada arrebato de viento del norte o en cada zancadilla del viento del sur. Parecía mecerse al compás del ritmo de su propio corazón, ya  afinado a los latidos de su voluntad.

La mujer de mar, que no sirena, llevaba un rato mirando el horizonte teñido de luz de luna. Venía de guerras ganadas al olvido, y se sentía firme en la arena, afianzada en una certeza serena. Alejada de cualquier duda cotidiana, a cubierto de interrogantes y chaparrones de ilusiones pasajeras, estaba en calma. Se dejaba bañar por el mar en esa puesta de sol que alargó hasta entrada la noche. Se sentía triunfante al fin de su propia guerra donde, como es sabido, a  veces ganas y a veces pierdes. No cabía, en ese momento de su vida, más que enarbolar el estandarte de la libertad, imaginaria. Ella era una estatua de la libertad sin antorcha en mano alguna, que, ajena a la mirada de un Luis abierto en carne viva, sonreía a la luna de los sueños, testigo de tal instante, tan merecido, de paz con cielo, de salitre con mar, de sentir unas alas que elevar.

Las miradas se cruzaron al fin, y como prestidigitador de ilusiones, Luis pudo pulsar en su cuerpo el botón de los buenos sueños. Se enredaron, sin palabras, siempre engañosas, en un abrazo blanco y sin esquinas, donde poder dormir sin pesadillas, como cuando no existía desazón en ninguno de los dos mundos, al fin cercanos, al fin posibles de sincronizar.

24 comentarios:

  1. Hola Albada, si es que mirando al mar todo se hace mágico.
    Bello relato en honor a esa mujer de mar.
    Un placer leerte amiga
    Feliz día.
    Besossss!!!

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    1. Esas mujeres de mar, que no sirenas, son la redención de cualquier hombre hundido. No sé si jay pocas o muchas, pero mi canto por ellas.

      Gracias.Un abrazo grande

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  2. Un relato tan hermoso como cuidado y lleno de sensibilidad. Escribir así es una delicia y con el mar de fondo aún más.
    Un abrazo.

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    1. Me alegra que te haya gustado. Hay que cerrar los ojos y dejar fluir a las palabras, ante el mar es tan fácil que es una tentación.

      Un barazo y feliz noche, lunada.

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  3. ¡Cuántas veces nuestros personajes, y nosotros mismos, no habremos estado así, "mirando al mar"...!
    Un abrazo en la tarde.

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    1. Sin duda, mil veces, ahí, esperando un canto de sirenas, bajo la luz de luna, y el fluir de las olas. Es la historia del mundo.

      Un abrazo grande, y feliz noche, estrellada u de plenilunio, creo.

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  4. Adopté la máxima de que en la vida unas veces ganamos y otras aprendemos. Así las pérdidas no lo son tanto.

    Me gusta ese abrazo sin esquinas.

    Un beso

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    1. Es la otra cara de una misma moneda. A veces se gana y otras se pierde, es su gracia de vivir.

      Los abrazos sin esquinas, siempre, en cualquier situación. Un abrazo y noche linda para ti

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  5. Sin palabras mucho mejor.
    Que hable la piel.

    Besos.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo, Toro. Hablan mejor que las bocas, y los beso son más expresivos y francos que mil palabras

      Un beso y noche de luz de luna para ti

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  6. Parece que has escrito con los ojos cerrados y visualizando el mar, casi me ha llegado el olor de la sal. Cuanta magia nos tren las olas y cuantos sentimientos se llevan mar a dentro. Un abrazo

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    1. Casi que sí, la verdad. Ayer el mar estaba con un sonido perfecto, y unos reflejos soleares de escándalo. Esas sensaciones calan los huesos, y llenan de estrellas el cielo del paladar, de tal forma que pudiera jurar que lo escribiera con los ojos cerrados :-)

      Un abrazo grande, Ester, y te deseo un viernes precioso

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  7. Hola de nuevo guapa , al final encontró luis a su mujer de sal , fundiéndose ambos en un tierno y cálido abrazo , un relato muy bonito con final feliz besos de buenas noche para ti amiga mía , besos de flor.

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    1. Es la continuación de Elena y la maleta en la puerta de Luis. Quise darle una oportunidad al pintor en busca del éxito, y me gustó tanto que de verdad quise dar otra oportunidad al destino, así que le plasmé una escena de película :-)

      Un beso grande, Flor y feliz viernes

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  8. Un mágico encuentro entre lo irreal y real, entre los sueños y los deseos. Ensoñador relato.

    Un beso dulce y dulce fin de semana.

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    1. Es una quimera que diseñé para ese Luis que encontró las maletas en la puerta. Lo imaginé de paraíso perdido y reencontrado, pero quede claro que nadie se recupera tan pronto de una patada en sálvese la parte ;-)

      Un beso, Dulce. Amabel fin de semana para ti

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  9. Prosa y poesía entrelazadas de tu pluma, como los dos cuerpos, en silencio. El único sonido lo pone el susurro del mar.
    Precioso.
    Un abrazo.

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    1. Era el tema musical de la película, el único. Los lazos, los abrazos, los besos de tornillo, el deslizar de las pieles, tod es un ballet ante la luna con mar.

      Un abrazo y feliz finde

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  10. Sincronizar ambos mundos en un abrazo sin esquinas es la plenitud.
    Un beso.

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    1. Monté un paraíso sin pecado, para dos náufragos. Disfruté escribiendo, imaginando esa mujer con el agua por la cintura, ahí, estática y libre como las gaviotas. ya ves, es que es fácil, ¿a que sí? ;-)

      Un beso grande Alferd, por un finde de caramelo y con abrazos sin esquinas.

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  11. Este relato, que rezuma belleza por todos sus bellos entresijos, me ha dejado sin palabras.
    El mar, la mujer sin prejuicios, la arena y el hombre que tiene la suerte de tanta belleza, en una poética amalgama, que como bien dice Ester, con la magia de tus palabras nos has traído hasta el olor de la sal.
    Enhorabuena.
    Besos.

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    1. La imágenes cobran vida, a veces, con tal intensidad visual, que uno acaba percibiendo la atmósfera en su conjunto. La playa estaría desierta, otoño no da para mucho baño y el mar tendría sonoridad marcada, con olas suaves pero marcadas. El resto es ponerse en la piel de quienes uno forjó en su mente, como bien sabes.

      Gracias. Un abrazo grande, para una tarde que preludia chaparrón

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  12. Yo lo disfruté como una gran comunión entre el mar y la tierra, la mujer de sal y el hombre de arcilla.
    Precioso, Albada.
    Besos.

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    1. Los dos mundos, acuáticos y terrestres, comulgando. De hecho esa es la imagen que quería transmitir. En un abrazo sin aristas, preservando la cualidad de cada mundo. Se consigue pocas veces, por muchas parejas que haya habido y puedan llegar a formarse, pero cuando esa comunión se da, que no fusión, es realmente memorable.

      Un abrazo grande y muchas gracias por leer con esta mirada atenta y abierta

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