sábado, 10 de noviembre de 2018

Mujer de blanco III


Han pasado unas semanas, y Lola saluda al nuevo día, intentando vencer a los destinos borrosos de los sueños, y a los cebos lanzados por el pesado silencio del tiempo sin noticias. Despierta y despedaza, a zarpazos, la bruma, con las fuerzas recopiladas en ese sueño alborozado que aún no se ha borrado de su mente. Si no recuerda mal, debían encontrarse hoy. Se maquilla con esmero, confirma que el tobillo se ha curado y se calza unos zapatos de escandaloso tacón. Poco antes de abrir la puerta oye la lluvia en los cristales. Luis ha tomado el tren correcto para llegar puntual a la cita del sueño con guisantes y la mujer de arroz con leche.
Con botas katiuskas blancas y brillantes, en la entrada del Metro, Lola ríe, baila y salta a pesar de la tormenta.  Cuando cree entrever, con gabardina de cuello levantado, a ese comentarista de lecturas, su risa esboza un sinfín de colorido, como un arco iris de otoño, como un ramillete de gotas de rocío.
Se abrazan en la lluvia.
-Qué belleza ver tu sonrisa amplia, serena y firme. Qué alegría sentir en mi piel tu risa como canto acompasado, y lleno de intenciones- dice Luis, aún incrédulo ante tamaña suerte de haber recordado, con precisión de cirujano, el sueño de hace tantos días.

Comparten las miradas en esa mañana fría y grisácea, se arrastran a mirar donde el otro mira, a ese lugar difuso donde confluyen los rayos perdidos del caleidoscopio que compran en un quiosco del trasbordo. La risa de ambos se abre fresca, entre los titulares grises como el plomo, de la prensa cotidiana. Se abre sonora como el eco de aquellas palabras que gritaron, ante unos guisantes saltarines, un mediodía gris,  como éste, y que aún hoy resuena por los rincones recónditos del edén construido. Ese fabricado contra la corriente y la marea, apoyándose tan solo en  las notas de un violín de un virtuoso del Metro.

Prosiguen la aventura hacía el descubrimiento de lo que no tiene límites, ni los ha tenido jamás, desde que se vieron por vez primera.  Quieren ir hacia el desdibujado final del firmamento, hacia el punto exacto en el que se difumina la frontera que divide los sueños y la realidad, porque así y sólo así, podrán deambular por los mundos oníricos que se abrieron ante sus ojos, aquella tarde de Noviembre en Barcelona, en el piso de Lola.

Se miran, nuevamente. Abducidos por la lluvia, resulta grato y conveniente que Lola lleve un paraguas verde y grande, y que sus ojos de miel le invitaran, otra vez,  a salir de su brazo bajo esa lluvia fiera y otoñal. Quieren recorrer los caminos empedrados de estrellas ya extinguidas. Lola, sin cojera alguna, se deja embriagar por el olor de las palabras y el sabor de la sonrisa de Luis. Caminan por callejas semidesiertas, atrapando el tiempo, olvidando prisas y pausas, liberándose de los agobios, ella, y de las cuitas, él. El barrio Gótico les da la bienvenida,  con una lluvia más calmada.

La lluvia les trae cosquillas en los hombros, y hasta el paladar les regala un regusto dulce, salado, desacompasado y terso de aquel primer beso aventurado y furtivo. El de ahora, que casi lanzan al viento, mientras por las estrechas aceras, la gente les mira con envidia pero con mohín altivo, les trae la certeza de una buena sintonía. 

Van al piso de Lola, donde entran al laberinto que ya conocen, y del que saben que podrán salir. Enredada en la coherencia de su hombro, y en la miel de su mirada, ella sabe que podrá seguir cantando bajo la lluvia, mientras admira, hipnotizada, el modo en que surca Luis los aguaceros y las brumas, y desea confirmar cómo cada día,  a partir de ese momento, desafiarán, juntos, a las trampas del destino y a las tormentas por llegar.

Fin. Lamento que pareciera un texto por entregas, pero esta microhistoria de Lola y Luis se ha ido gestando a petición de ellos, a golpes de necesidad por ser publicada,  a pesar de ser pura ficción. 



22 comentarios:

  1. Será real?
    Será un sueño?
    Qué más da... todo el conjunto de la historia ha sido una delicia.

    Te felicito.

    Besos.

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    1. Muchas gracias. El otoño, con sus lluvias, ha estado sobrevolando por esta historia inventada. Me alegro que te haya gustado.

      Un beso

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  2. Bonito final con ese "cantando bajo la lluvia" de Lola mientras contempla a Luis y todo lo que significa.
    Un abrazo en la tarde.

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    1. Ambos vienen de guerras que han perdido, tal vez por eso, ver que uno u otro salvarán las tormentas, es la mejor manera de poder seguir cantado bajo la lluvia

      Un abrazo, casi en la noche de este día otoñal.

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  3. Cariño bien , yo diría más que bien que está gran historia acabe así , ya que muchas veces se empieza un simple relato , y no se como se acaba convirtiendo tal vez en una bonita historia de amor entre dos personas .
    Me a gustado muchísimo tú relato , pero sí quieres un pequeño consejo nunca frentes ese don que tienes para darle pasión y vida propia a tus personajes .
    Te deseo una feliz tarde besos de flor .

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    1. Ha acabado bien. En la vida muchas veces no es así. Se pierden oportunidades por saberlas manejar, pero aquí, los personajes quisieron darse un aoportunidad, o dar una oportunidad al sueño.

      Muchas gracias, Flor. Un abrazo

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  4. Como me gustan tus finales, justificas haberlo dividido por entregas, te apoyas en la petición de los protagonistas pero reconoces que no son reales que todo es pura ficción. No se puede ser mas creativa. Y no me olvido del texto visualizamos a los protagonistas sin necesidad de descripciones, hacemos nuestra la historia. Un abrazo enorme

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    1. Es que, seguramente, si lo hubiera diseñado con ese tamaño, no lo habría publicado en el blog, ya que los textos largos se acaban haciendo pesados de leer en un medio tan efímero. Ha salido a trompicones :-)

      Un abrazo grande, y a por un domingo de escándalo.

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  5. Un final feliz para Lola y Luis que estoy seguro de que ellos continuaran su historia en sueños o relatos verdaderos.

    Besos dulces.

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    1. Creo que seguirán la historia de amor, con las dificultades que puedan encontrar en el camino. No viven en la misma ciudad, por ejemplo, pero eso n será obstáculo, estoy segura

      Besos, Dulce. Feliz día

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  6. Dicen que la primavera es la estación del amor y a mí me gustan más el otoño para el amor. Para el amor y lo que surja. Ojalá no sea un sueño, y si lo es, que les cunda y les regale muchos felices despertares.

    Un beso

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    1. Me ha quedado la sensación de que seguirán por mucho tiempo. No puedo decir eternamente, pero mientras dura, el amor es tan eterno...El sueño les unió, e imagino que no hay motivo mayor que saber que son tan compatibles.

      Un abrazo y feliz domingo otoñal, que siempre es un festivo con encanto

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  7. Pura y brillante ficción, pero entroncada con una bella realidad poética.
    Es lastima que acabe, la empatía de tus escritura me había hecho congeniar con ellos.
    Haré lo posible por que sigan siendo felices en mi imaginación.
    Besos.

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    1. La verdad es que he simpatizado con ellos. Les deseo pocas tormentas que atravesar o sortear, y tal, de vez en cuando, piense qué será de ellos. De la novela de Lola y del problema visual de Luis.

      Besos, y gracias por tu lectura, feliz domingo

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  8. Un final perfecto que solo un sueño perfecto puede lograr. Reiterando un poco lo dicho en mi comentario anterior, la poesía de tu prosa otorga a este texto y a esta historia un aura mágica.
    Un abrazo.

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    1. No ha sido intencionado. Pero que fuese un sueño ese primer encuentro, ha permitido que el de verdad seguramente fuese extraordinario. Les deseo magia en las pieles, varitas mágicas en los dedos y un abracadabra de sueños compartidos que sigan permitiendo navegar a su barquito de papel

      Gracias. Un abrazo y feliz día.

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  9. Ficción, sueño, realidad, todo se mezcla en este caos que es la vida. Qué más da, ellos son felices y nosotros disfrutamos con la lectura.
    Buen domingo, Albada.

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    1. Es buena observación. El caos que es la vida lo llenamos de realidad o de sueños, y casi siempre están mezclados.

      Me alegro te haya gustado. Un abrazo

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  10. Final feliz para una curiosa historia.
    Un beso.

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    1. Hay que buscar finales felices, porque la vida no siempre los aporta :-)

      Un beso

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  11. Qué preciosidad, esa sonrisa que tan bien has dibujado con las palabras da una luz enorme. Se siente uno muy bien leyéndote.

    Muchos besos.

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    1. Pues a acomodarse y leer :-). Me alegro que te haya gustado, Sakkarah

      Un abrazo grandote

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.